A Coruña es la «casa madre de la divulgación científica en España»

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Los galardonados con los premios Prismas destacan la condición pionera de la urbe El alcalde lamenta la falta de apoyo institucional al Acuario, la Domus y el Planetario

12 nov 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

La entrega de los premios Prismas, concedidos por los museos científicos locales, se convirtió ayer en un acto de reivindicación de A Coruña como ciudad pionera en la divulgación de la ciencia. En nombre de los galardonados habló en el salón de plenos de María Pita la consejera de Educación de la Junta de Andalucía y presidenta del consorcio del Parque de las Ciencias de Granada, Cándida Martínez, para quien la urbe herculina «ha sabido ejercer un magisterio excepcional gracias a la magnífica labor del Ayuntamiento y del amigo Moncho [Ramón Núñez, director de los museos científicos]». Martínez se extendió en el elogio al sentenciar que A Coruña «es la casa madre de la divulgación científica en España». Antes de su discurso, la consejera de Educación del Gobierno andaluz recogió el Premio Especial del Jurado, que fue para el Parque de las Ciencias de Granada «por su continuada labor divulgadora». Destacó el trabajo de todo el equipo del parque, pero en especial, y dada la ocasión, «de un coruñés trasladado a Granada, Ernesto Páramo». El alcalde, Francisco Vázquez, se mostró emocionado por el reconocimiento de la ciudad como pionera en la divulgación científica. Durante su discurso, recordó que los museos científicos, a los que definió como «una pequeña familia», han ido creciendo sin «el cariño de las instituciones», alimentados en casi su totalidad con los impuestos de los coruñeses. Ya fuera del salón de plenos, apuntó que en su día se firmó un convenio con la Diputación, durante la primera etapa presidencial de Salvador Fernández Moreda, «convenio que Lendoiro, en una actitud incomprensible y sectaria, anuló, y Torres Colomer volvió a recuperar». Distinguidos Turno para los premiados. Como mejor libro de divulgación científica publicado el pasado año se eligió Hijos de un tiempo perdido. La búsqueda de nuestros orígenes , de Editorial Crítica. El Prisma al texto original fue para Cuando éramos caníbales , de Carlos Lalueza, «por su capacidad para motivar y cautivar al lector desde las primeras líneas». En la categoría de artículos periodísticos, la máxima distinción recayó en María Ares Espiñeira, por su trabajo La voz única del Stradivarius , publicado en el suplemento Tercer Milenio de El Heraldo de Aragón . Además, hubo menciones honoríficas para los artículos Examen a la ciencia , de Rafael Ruiz y Mónica Salomone, de El País Semanal , y Sangre caliente , de Francisco Cañizares, de Quo . Por último, la página web caosyciencia.com, presentada por Annia Doménech, del gabinete de Dirección del Instituto Astrofísico de Canarias, fue galardonada con el Prisma en el apartado de mejor trabajo multimedia.