Comerse a besos adelgaza

R. D. Seoane A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

A los llenitos les conviene enamorarse. Por prescripción facultativa. La Escuela de Obesidad del Canalejo incluye hacer el amor entre los ejercicios saludables para perder peso

12 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo de contigo pan y cebolla ya no vale. Más bien al contrario. Enamorarse sienta bien, nadie lo discute, pero no alimenta ni lo más mínimo. Adelgaza. Sí, sí. En la Escuela de Obesidad del Canalejo lo recomiendan para frenar los kilos de más. Eso sí, no valen los amores platónicos. A fin de cuentas, tiene una base bien lógica: se trata de mover las carnes. El régimen que reciben los alumnos de este particular colegio de tallas especiales incluye las aburridísimas equivalencias de alimentos, pero también las tablas sobre gasto energético de actividades físicas. Y en ellas figura, por supuesto, el amor. Y en lugar destacado. Hacerlo y dedicarle a ello media hora se nota en los michelines: a 200 kilocalorías sale el encuentro. Aunque con menos desgaste, pero quizá más accesible a cualquier tiempo y lugar, para quien quiera pulir la figura también resulta saludable besar: 120 kilocalorías se dejan en tan sutil ejercicio. Claro que hay que estar una hora a ello. Todo sea porque lo manda el médico. Lo de adelgazar, al final, es una cuestión de cuentas. Sumar menos y restar más. Comer poco y gastar mucho. Para ello, los profesores de la escuela del Canalejo, especialmente creada para grandes obesos, incluyen la actividad física en el tratamiento básico y procuran hacer más atractivo tanto el régimen alimentario, como el deportivo. Claro que no todos (los ejercicios) pueden resultar tan apetecibles como el de pareja. En la lista no faltan las actividades físicas convencionales: el paseo (200 kilocalorías a la hora), la carrera (240), la bicicleta (400), la natación (500), el tenis (450), el esquí (450), el fútbol (340), la gimnasia suave (180) o patinar (400). Hasta pescar adelgaza, y nada menos que 260 kilocalorías por hora. También son posibles a dúo y proporcionan, en muchos casos, aún mayor consumo energético. Como en el caso del aeróbic, con el que se queman 500 kilocalorías en una hora. O el paseo rápido, que supone un desgaste de 520 en el mismo tiempo. Pero si lo que interesa es convertir el ejercicio en placer, la prescripción facultativa ofrece algunas sugerencias más: se pueda empezar por un acercamiento previo yendo a bailar. Si es en la discoteca, se dejan en la pista 350 kilocalorías por hora. Si lo que va es el ritmo de la salsa, aún mejor: 420 kilocalorías por menear el cuerpo sesenta minutos. De una u otra forma, se trata, en todos los casos, de actividades en las que hay que estar centrado. Tanto que, mientras se realizan, no resulta fácil comer. Y eso también adelgaza.