HERCULÍNEAS | O |
25 ago 2005 . Actualizado a las 07:00 h.LO CANTABAN los de Siniestro hace años. Y cuanta razón tenían. Te acercas de visita al país vecino y caes en la cuenta de que el raro complejo de superioridad que algunos de por aquí tienen todavía con los de por allá está completamente desactualizado. Los topicazos sobre Portugal ya no aguantan ni un telediario. Ni el de ser el país de las toallas de saldo y los gallos que anuncian el tiempo, ni mucho menos el del país de las mujeres que han olvidado depilarse el labio superior. Menos mal que nos quedan sus bares amables, sus rincones de estampa y su perfecta combinación entre decadencia y diseño. Pero la letra de la canción amenaza con pasar a la historia. Sales de Oporto, vas por la autopista y el paisaje a ambos lados del asfalto aparece salpicado de negras columnas de humo, como enormes hongos atómicos. El fuego se come Portugal. A este ritmo de incendios el verde sólo les va a quedar en la bandera. Al otro lado del Miño, de vuelta a casa, huele a lo mismo. En A Coruña, las llamas devoraron As Rañas. Galicia se consume y nadie ve el remedio. Y eso que, como nuestros vecinos lusos, somos europeos. Pero la realidad es que estamos quemados. Siniestro total. susana.basterrechea@lavoz.es