La transformación de algunos muelles actuales y de la estación de Renfe en San Diego comenzará a materializarse a partir del año 2012. Si la ejecución del puerto exterior se desarrolla al ritmo previsto, algo que aún no está garantizado, las obras concluirían a finales del 2011 o al año siguiente. Después, una vez que esté construida la nueva dársena, deberán desmontarse las actuales instalaciones portuarias, como naves, oficinas y depósitos, incluida la terminal de Repsol, y trasladarse a punta Langosteira. Este proceso será lento y laborioso. Y, salvo algunas excepciones que puedan producirse, hasta que concluya no podrán urbanizarse los muelles, porque las empresas que operan en el puerto necesitan mantener su actividad. En el diseño final de la nueva fachada intervendrán el Ayuntamiento coruñés, la Xunta de Galicia, los ministerios de Fomento y Vivienda, la Autoridad Portuaria y el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif), la empresa que ha relevado a Renfe en la gestión de las vías y estaciones.