Con L de Cuenca

A CORUÑA

HERCULÍNEAS | O |

03 mar 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

«LA CIUDADANÍA se echó a la calle». Es una de las mayores tonterías que solemos hacer de vez en cuando, decir «ciudadanía». Hay palabras estúpidas, pero ésta se lleva la palma. Ciu-da-da-nía. Pero si la palabrita es una perfecta tontería, usar en lenguas originales palabras que tienen su traducción bellísima en castellano es un pecado. ¿Es que le tenemos menos respeto al Estado de las Autonomías y al Estatuto Catalán si decimos «el presidente señor Maragall» en vez de esa cursilada horrenda de «al president de la Yeneralitat», con acento en la tát...? ¿Es que hay más respeto al pueblo vasco escribiendo torpemente Donosti que poniéndolo como se debe en nuestra lengua; esto es, San Sebastián, como ha sido San Sebastián toda la vida de Dios, antes y después de que Picasso pintara el Guernica, que no Gernika? Ya puestos, me parecería de perlas que en los telediarios se dijera que la «Queen Elisabeth del United Kingdom ha recibido al mayor de London en la casa consistorial»... Terminaremos por ver a un emigrante coruñés en Cataluña cambiándose el nombre para ponerse Josep Carrill i Lloureiro, por ejemplo. Un gallego, Carod Rovira (antes José Luis López), ya lo ha hecho. Ridículo, como obligarles a los de Cuenca a que digan A Coruña. alberto.mahía@lavoz.es