Crónica | Escenarios literarios
24 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.Dos de las figuras más internacionales de la cultura gallega, el premio Nobel de Literatura Camilo José Cela y la actriz María Casares, retrataron con su escritura el antiguo barrio chino, transformado hoy en un gigantesco socavón. La tierra se abrió bajo los pies del pecador Cela y a un palmo del antiguo jardín de los Casares. En Residente privilegiada , la actriz que reinó en la escena parisina describe así su casa de Panaderas: «Daba por un lado a la calle y por el otro a un jardín cerrado por paredes chorreantes de hiedra y madreselva, que una alta escalera de piedra dividía también en dos pisos y que accedía por su segunda terraza -la más alta, a juzgar por lo que se veía cuando yo era pequeña- a los barrios en donde se aglomeraban todos los burdeles de la ciudad; quizá en la época de mi abuelo no había allí más que prados». Pascual Duarte, protagonista de la primera novela del autor de Iria Flavia, también dio con sus huesos en el Papagayo. «E hice de todo un poco -relata el atribulado Pascual- hasta que terminé mi tiempo de puerto de mar viviendo en casa de la Apacha, en la calle del Papagayo, subiendo a la izquierda, donde serví un poco para todo, aunque mi principal trabajo se limitaba a poner de patitas en la calle a aquellos a quienes se les notaba que no iban más que a alborotar». En La cruz de San Andrés vuelve el barrio a colarse en la literatura del Nobel. «El viento sopla con ira contra el rompeolas del Orzán espantando a las putas de la calle Papagayo, que tampoco son demasiado asustadizas, Marica la Caralluda de Valadouro, Trinidad la Madrileña, Carmela Conacha Brava y otras, todas capaces de plantar cara a un marinero inglés borracho». En esta pieza tardía también se cuenta la anécdota, atribuida al propio Cela, del señorito que durante una acalorada juerga tiró un piano por la ventana de un burdel del Papagayo.