Los afectados del Papagayo se reúnen para crear una plataforma

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

«Hemos explotado, cada vez estamos más enfadados con el Ayuntamiento», explican La instalación de un depósito subterráneo de aguas obliga a la promotora a seguir excavando

21 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los afectados por las obras del Papagayo darán hoy los primeros pasos para constituir una plataforma de canalización de sus protestas. Para ello se reunirán a las ocho y media de la tarde en el local de la asociación de vecinos de Monte Alto, situada en el Campo de Marte. El encuentro ha sido promovido por los propios propietarios e inquilinos de la zona, según manifiesta uno de los más activos, José Luis Sanz, dueño de la tienda Lúa Decoración, en el número 20-22 de la calle Panaderas, y de un piso en el 27 de la misma vía. «Hemos explotado, cada vez estamos más cabreados con el Ayuntamiento», argumenta. Las declaraciones en La Voz de Javier Losada, portavoz del gobierno local, les han indignado: «Parece el relaciones públicas de la constructora, hablando de que mal estaba esto antes y de lo bien que va a quedar. Nos sorprende el maridaje entre el Ayuntamiento y la empresa». Nueva licencia Además, lo acusan de haber tolerado «una obra ilegal». En este punto, siguen las tesis del BNG, que denunció que la comisión de gobierno otorgó el viernes la licencia para excavar el solar del antiguo número 26, «obra ya realizada», según el partido nacionalista y los vecinos. La arquitecta responsable de los trabajos, Carlota Robledo, replica que esa zona se excavó con licencia, y que lo que se acaba de aprobar es una ampliación. «Tenemos que profundizar más para colocar unos aljibes que garanticen la presión del agua. Estos depósitos subterráneos surtirán a seis hidrantes, las bocas a los que los bomberos enganchan las mangueras», explica. Se profundizará poco más, «unos tres metros», asegura. Los vecinos afectados dicen que tienen confirmado que el esposo de Carlota Robledo trabaja en la gerencia de Urbanismo del Ayuntamiento de A Coruña. Ella lo confirma: «Me pueden inspeccionar, porque no tenemos nada que ocultar. Jamás ha pasado un expediente mío por las manos de mi marido», replica la arquitecta.