Aunque la erradicación de los núcleos chabolistas de la ciudad era una prioridad del gobierno local para el actual mandato, el asentamiento de Penamoa tiene también una fecha de caducidad ya marcada por el futuro de las infraestructuras de comunicación. Y es que el centro del actual poblado será transitado a corto plazo por miles de vehículos a través de la demandada Tercera Ronda. Por esa razón, el Ayuntamiento ha agilizado los trámites para intentar acelerar el desalojo de las chabolas. Cada infravivienda abandonada es inmediatamente destruida con palas para evitar el asentamiento de otros colectivos marginales y evitar así el reinicio de la historia. Experiencia Además, el trabajo con los menos favorecidos en Penamoa se ha visto también beneficiado de las experiencias previas en otros puntos de la ciudad, como Casablanca o la calle Oleoducto. «La mayoría de las personas que vivían en esos asentamientos se han acomodado perfectamente al nuevo marco de convivencia y sirven como ejemplo para los nuevos realojos», explicaba recientemente la concejala de Servicios Sociales del Ayuntamiento coruñés, Aurora Moinelo.