Entrevista | José María Barja El pasado domingo se cumplió un año de la toma de posesión del nuevo equipo rectoral de la UDC. Adaptarse a la situación ha sido duro, pero más será converger con Europa
12 ene 2005 . Actualizado a las 06:00 h.?l rector coruñés se le nota su afición por los barcos y por el mar: el fondo de su ordenador es un velero en plena travesía y otro, de cristal, preside una de las mesas de su despacho. Desde allí ha planeado junto con su equipo de gobierno los cambios en los que se ha visto sumergida la Universidade da Coruña. Entre sus logros inmediatos, destaca la apertura de más aulas de estudio y la apuesta por las nuevas tecnologías. Pero Europa será el mayor reto. -¿Qué tal ha sido el desembarco después de un año? -Se han ido poniendo las bases de las ideas estratégicas que nos preocupan: la calidad, la conexión con las empresas y las infraestructuras. Necesitábamos relacionarnos con otras instituciones y agentes sociales y hemos estado en todos los sitios donde nos han llamado. -¿Ha sido duro? -Este cargo es una locura. Sabes a lo que te expones, pero no tanto. Este equipo llegó el pasado mes de enero con varios problemas, entre ellos un presupuesto prorrogado del 2003. Tuvimos que hacer dos nuevos y un plan de financiación. Ha sido un trabajo muy duro y, mientras, la Universidad tenía que seguir funcionando con normalidad. -Se nota que están satisfechos con las cuentas económicas. -Es que el plan de financiación que elaboramos nos da, por primera vez, una perspectiva plurianual. Tenemos información de cómo va a evolucionar la Universidad así como ciertos indicadores a los que tenemos que responder. -¿Cuál sería la situación si la Xunta no hubiera incrementado la partida presupuestaria para la UDC? -No me gusta pensarlo. El futuro sería muy imperfecto. Cuando la Universidad reclama financiación no lo hace porque seamos unos llorones. Es un sector estratégico de futuro. De hecho, en Galicia, el 70% del I+D está en la Universidad. Lo mejor sería que se invirtiera la proporción y aumentara en las empresas, pero la realidad es que nosotros seremos durante mucho tiempo el motor de la tecnología, y eso no lo podemos perder. -¿Y el futuro? -Viene el momento del diseño de nuevas titulaciones, con la aparición del grado y el máster, que cambiarán las mentalidades. Se trata de un modelo de educación diferente, por lo que todos los centros tendrán que hacer un esfuerzo de adaptación muy grande. No sólo cambiarán el nombre de las carreras, sino que también hay que evitar su mortandad estudiantil y hacerlas comparables con Europa. -¿Se refiere a la duración de las titulaciones? -Es que si una carrera es de cinco años, es de cinco años, y el 80% de los alumnos deben terminar en el plazo estipulado. Puede que haya titulaciones mal diseñadas o que los procedimientos o el contenido de la enseñanza esté desproporcionado. En el futuro se nos exigirá que el diseño de las titulaciones se adecúen al mercado porque el acceso al mundo laboral tiene que ser joven, aunque eso no implica que se pueda seguir estudiando y reciclando conocimientos. -¿Traerá una facultad de Medicina para A Coruña? -No creo que ese sea el debate. Con la convergencia con Europa en materia educativa puede que desaparezcan o cambien titulaciones, y el hospital Juan Canalejo será nuestra potencia para los nuevos estudios de medicina, sobre todo en temas de prácticas clínicas. -¿El nuevo año traerá cambios en el equipo rectoral? -Hemos trabajado mucho y hay la sensación de que llevamos más tiempo, pero todavía no estamos cansados. -¿Y cuáles traerán las próximas elecciones a decanos y directores de centros? -Podrá haber más o menos sintonía con el equipo de gobierno, pero creo que existe un sentimiento de que lo importante es la institución, no las personas. Además, nadie nos puede acusar de discriminación, al contrario, hay quien nos echa en cara haberla hecho positiva. Y es verdad, para que no haya ningún tipo de duda de que por encima está la institución.