Inspectores de la Sociedad General de Autores y Editores vigilan los locales y los restaurantes

La Voz

A CORUÑA

«Lo siento, ya no compro. Vinieron a hacer una especie de inspección los de la Sociedad General de Autores y me advirtieron del lío en el que me puedo meter si tengo vuestros discos aquí». Con esta explicación despide desde hace semanas una hostelera de la zona centro a las personas que se acercan a su local para ofrecerle discos piratas. Al igual que ella, numerosos establecimientos de la ciudad han recibido la visita de una representante de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). «La primera vez vienen en plan informativo y toman nota de lo que tienes: el equipo de música, la televisión y qué uso haces de ellos», relata otro hostelero que ha recibido la visita de esta organización. Días después, los propietarios de los establecimientos reciben una misiva en la que la SGAE les explica que la ley les obliga a pagarles una cuota. «La SGAE ha comprobado que en el local del que usted es titular se están utilizando obras del repertorio musical administrado por la SGAE», reza el escrito que, poco después, explica que el hostelero debe obtener una licencia de autorización para la que debe firmar un contrato con ellos. El precio del canon depende de cada comercio y de sus actividades. No obstante, un restaurante que sólo usa la música de forma ambiental debe abonar cerca de 20 euros mensuales.