Reportaje | El nuevo urbanismo El Ayuntamiento decide dar un toque de relevancia y originalidad a los edificios municipales más emblemáticos pintándolos de los colores más llamativos
30 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?i Alicia decidiese darse una vuelta por Oleiros, seguro que lo confundiría con el país de las maravillas, a juzgar por los colores con los que el Ayuntamiento ha decidido pintar los edificios más emblemáticos del municipio. Pero no sólo los inmuebles han sido objeto de esta singular iniciativa pictórica, ya que las calles de Santa Cristina lucen desde hace un mes unas curiosas aceras amarillas, en Mera se tiñó de color teja el paseo marítimo e, incluso, la casa consistorial estrenará en breve un suelo de color vainilla que se ha decidido colocar durante las reformas a las que está siendo sometido el edificio. Otros ejemplos de esta paleta de tonos que luce la localidad se pueden encontrar en el azul intenso con el que se vistió la Casa Charry -donde se encuentra situada la sala de exposiciones y el salón de plenos-; el rojo teja de las Torres de Santa Cruz -museo y auditorio-; el amarillo del ayuntamiento, o el verde botella del que será el nuevo edificio anexo al centro cultural A Fábrica. La Casa del Argentino (Mera), la biblioteca de Rialeda (Perillo), el centro de formación de Isaac Díaz Pardo (Os Regos), las guarderías municipales de As Galeras (Bastiagueiro) y A Pardela (Os Regos), la sede de Protección Civil (Santa Cristina), el nuevo edificio administrativo del parque Víctor Jara o las casas do pobo de los distintos núcleos de población son otras muestras de esta singular iniciativa. Identidad propia Desde el gobierno local, el alcalde, Ángel García Seoane, explica que esta decisión tiene como objetivo dar un mayor protagonismo a las construcciones singulares con las que cuenta el municipio oleirense. «Pretendemos chamar a atención e lograr unha estética de identidade propia. Por iso, utilizamos cores lisos e fortes, para meter colorido e mostrar unha estética máis viva», definió el regidor, quien vinculó este proyecto a la política urbanística de Oleiros. De hecho, no sólo los edificios del Concello se tiñen de color, sino que las nuevas urbanizaciones, adosados y chalés han querido copiar esta propuesta y pintan sus fachadas de tonos vivos.