Lo que la policía no ve

Laureano López
Laureano López A CORUÑA

A CORUÑA

En directo | Sorteando viandantes

19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Hay peatones que se juegan la vida como quien regresa del hipermercado: con las bolsas de la compra, dos o tres en cada mano, como si las bolsas de la compra dieran alas o le libraran a uno de ser alcanzado por un coche. A las dos y diez de la tarde de ayer ponemos a prueba al peatón coruñés. Suspende en el primer minuto. Muchos lo hacen con las manos en las bolsas de la compra. El examen consiste en circular en coche desde el número 1 hasta el final de la ronda de Outeiro y observar el comportamiento de quienes se desplazan a pie, que tiene mérito: no llueve; diluvia. En el número 1 hay un paso de peatones. Cinco metros más adelante, que no lo hay, una mujer atraviesa la calle a la carrera. Lleva las bolsas de la compra. Cruza sin mirar, y por los pelos alcanza el otro lado de la calle. Infracciones La escena se repite a la altura del número 20, cerca del Montiño -joven con corbata y paraguas, silbando-, en el 106, próximo a la estación de trenes -otra vez una mujer y otra vez cargada hasta arriba de bolsas de la compra-; un motorista se cruza en el 152 y un hombre vestido con un mono de obrero en el 198, frente al polideportivo de la Sagrada Familia. Enciende un pitillo y fuma, tan despacio que al llegar al otro lado de la calle sólo fuma una colilla. Pero hay más: perro con niño a la altura del 202, muy cerca de otro cruce de semáforos; y chica con chico, hombre solo, y mujer con carrito de bebé (bebé dentro del carrito) frente al centro comercial Los Rosales. Todos pegan un salto al llegar a la mediana y esperan a que se despeje el panorama. Todos tardan más tiempo que quienes lo hacen por lo legal, apenas veinte metros más abajo, en un paso de peatones correctamente señalizado. La cosa va de peatones, pero también se podía hablar de los conductores. Conductores que se saltan semáforos en rojo, conductores que intentan superar la velocidad de la luz... cuando el atasco (es casi permanente) y la doble fila lo permiten. Pero toca hacer examen al peatón. Los de esta vuelta no saldrán en las estadísticas, al menos por ahora: En el año 2003 la policía local contabilizó 169 atropellos en la ciudad. Hubo 8 entierros.