«Cuando tocó la lotería todos nos compramos un coche Coruña-AF»

R. Castro A CORUÑA

A CORUÑA

Entrevista | Juan Rico Caínzos

11 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Juan Rico Caínzos ingresó en el complejo industrial en noviembre de 1963, casi un año antes de la inauguración. Tenía 18 años y formaba parte del equipo de técnicos de laboratorio. Hoy, es el empleado más antiguo. -Recuerdo que hubo gran excitación con la llegada del Balmaseda , el primer barco que atracó en el pantalán. Todo el mundo quería ver el crudo, tocarlo y olerlo. -¿Qué momentos destacaría en estos cuarenta años? -La visita del Rey, las sucesivas ampliaciones... Hay que darse cuenta de que la fábrica cambió mucho, ha ido evolucionando, y todas las ampliaciones supusieron un cambio muy importante en el trabajo. De una planta destiladora se pasó a una industria muy sofisticada. -En 1986 tocó en la refinería el gordo de la lotería de Navidad. Aquello tuvo que ser una revolución. -Fue una buena manita, y cayó muy repartido entre los trabajadores. No cambió a la gente, porque la mayoría lo utilizó para cancelar la hipoteca, tapar huecos y cosas así, y todos seguimos trabajando. Eso sí, se renovó la flota del personal, todos nos compramos un coche Coruña-AF. -¿Qué responde cuándo alguien le dice que la refinería es molesta para A Coruña? -Mire, yo estoy más seguro aquí que en una casa que tenga una bombona de butano. En la refinería hay un riesgo, eso está claro, pero sabemos con lo que estamos trabajando y los medios que tenemos a nuestro alcance. Si queremos tener gasolina, gasóleo o camisas de fibra, necesitamos refinerías. -¿Qué ha supuesto esta industria para la ciudad? -Supuso muchísimo, su puesta en marcha fue un verdadero despegue para la ciudad. Y sigue siendo una fábrica muy importante.