Cilindradas de museo

Juan Gómez-Aller A CORUÑA

A CORUÑA

FOTOGRAFÍAS: KOPA

Crónica | Cuarta edición del rally Rías Altas Medio centenar de vehículos participaron ayer en la competición que cada año reúne a los clásicos del motor en los jardines de Méndez Núñez

04 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Medio centenar de antiguos reyes del asfalto llenaron ayer la explanada de Méndez Núñez a primera hora de la mañana para correr los 250 kilómetros del rally Rías Altas, la competición de clásicos del motor que este año alcanzó su cuarta edición. En realidad, la palabra «carrera» no es del todo adecuada: la etapa consiste en nueve tramos en los que se premia la regularidad y en los que hay que mantener una velocidad media inferior a los cincuenta kilómetros por hora. En cualquier caso, la cita es una de las más espectaculares que llenan los jardines a lo largo del año, y esta edición logró reunir a joyas del automovilismo como un Porsche 911 del año 68, un Saab 96 del año 1966, un precioso Alfa Romeo de 1973 o un Jaguar Xk 150 que salió de fábrica en 1957. Organizado por la Escudería Centollo y patrocinado por el Grupo Óptico Masvisión Sánchez Rubal, el certamen puntúa para el torneo Clásica Galicia 2004, pero tiene más atractivos que el puramente competitivo: una multitudinaria comida en la que participan todos los pilotos y copilotos implicados en la carrera, una vez superados los primeros tramos, en Vimianzo. El único requisito para participar es tener un coche fabricado entre el 1 de enero de 1955 y el mismo día de 1975. A partir de ahí todo se fía a la habilidad del conductor y del copiloto para tomar la ruta más adecuada y pasar por los controles que hay en medio del camino en el momento justo. Un segundo de adelanto o de atraso respecto al tiempo marcado por la organización se penaliza con un punto. Pero no todo es habilidad: como no podía ser de otro modo, también se premia tanto al decano de los clásicos como al más bonito de todos ellos.