Reportaje | Sotavento premia a los alumnos del instituto Zalaeta
25 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?l pasado mes de enero, varios alumnos del instituto Ramón Menéndez Pidal fraguaron la idea de construir un aerogenerador casi invisible y que causara el menor impacto ambiental en el entorno. La imaginación comenzó a funcionar durante una visita al parque eólico experimental Sotavento, donde los chavales decidieron presentarse al concurso de experimentos e obradoiros que convoca la empresa. Lo primero que hicieron fue exponerle el proyecto al profesor de Tecnología, Manuel Sixto, quien se animó enseguida a coordinar y dirigir el trabajo. Los chavales, después de muchos horas de investigaciones y pruebas lograron elaborar una memoria en la que describen minuciosamente su proyecto, además de construir una máquina de tamaño y materiales especiales. El esfuerzo de Aida Inés Barreiro, Alejandro Limeres, Melitón Martínez, Miguel Tacón y Sabela Verea, que tuvieron la colaboración de María Alonso Jácome y Marte Seoane, tuvo su recompensa. Los alumnos obtuvieron el primer premio del concurso, todo un logro si se tiene en cuenta que está abierto a todos los niveles escolares y a todos los centros de España. El profesor Manuel Sixto recalcó que el trabajo requirió «un laborioso, y no muy sencillo, proceso de información, investigación, aplicación de conocimientos y técnicas de trabajo, construcción con escasos medios y mucho tiempo de dedicación» para llegar al resultado final. Además, el premio conlleva la firma de un contrato de cesión de derechos de propiedad intelectual, incluyendo el derecho moral de los autores de la obra, derechos de explotación, comercialización, difusión y transformación. Lo que confiere al trabajo un rango más que profesional. Por si queda la duda sobre si el mecanismo funciona, Manuel Sixto explicó: «El aerogenerador tiene las mismas funciones que uno real». La diferencia es que hay que activarlo con una manivela. El modelo premiado está colocado junto a la Torre de Hércules desde el mes de mayo, aunque el jurado falló el premio en el mes de junio. Los alumnos explican que el proyecto trata de combatir, en la medida de lo posible, el impacto visual sobre el entorno. Por ello hicieron especial hincapié en conseguir un aerogenerador casi invisible, utilizando materiales transparentes o traslúcidos. Además, en su trabajo proponen que los parques eólicos se hagan en zonas alejadas de los núcleos de población, que se separen de las rutas migratorias de las aves y que en ellos se emitan sonidos, imperceptibles para las personas y otros animales, pero que sean disuasorios para los pájaros. Los estudiantes, de tercero y cuarto de ESO, entienden que los aerogeneradores reales no pueden hacerse con los elementos que ellos han utilizado en su proyecto, sin embargo consideran importante investigar en la obtención de nuevos materiales que resulten transparentes.