En directo | El trabajo de los canes «Loa» es la perra más pequeña del equipo, pero una de las mejores rastreadoras de estupefacientes. El más fuerte se llama «Bi» y es un especialista en localizar explosivos
22 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?os perros policía mantienen una relación con los agentes que los tutelan que va mucho más allá que los afectos que generan las mascotas. El jefe de la unidad saluda a cada uno como si se tratase de un perrito de compañía, pero en seguida apostilla un dato que acredita el respeto que le profesa al can. «Ahí donde la ves, Loa , esta cocker es una de las mejores buscadoras de droga. En Cedeira, descubrió ella solita el primer laboratorio móvil de cocaína», comenta a la vez que se desvive en caricias hacia el animal, una perra de ocho años con mucho carácter, según relatan los policías. Alijos y pocas cantidades Los agentes destacan además que su tamaño es una ventaja. «La puedes subir a cualquier lado para que rastree. Ésta, además, es capaz de localizar grandes alijos, pero también encuentra una china de hachís en un sofá», relata Cubero. , por el contrario, es el animal más corpulento de la unidad. «Es la bestia del grupo, se trata de un pastor alemán con mucho, muchísimo mal genio y fuerza, pero también es uno de los mejores en localizar explosivos», asegura. Bi tienen un aspecto casi apacible, ni siquiera ladra, pero está continuamente marcando su territorio. Cada can tiene su cometido, pero también su estilo. «Hemos tenido perros tímidos hasta el extremo con los que ha habido que realizar una labor de reeducación», asegura el jefe de la unidad al tiempo que recuerda que el adiestramiento debe mantenerse toda la vida. El responsable de la unidad asegura que estas características deben casar con las del agente con el que trabajan. «Cada policía tiene a su cargo dos perros, son un equipo que tiene que entrenar todos los días, conocerse muy bien para trabajar de forma efectiva», asegura el responsable de la unidad. Al igual que en los agentes, algunos perros provienen de sagas de canes policías. «En Madrid hay un compañero que lleva años trabajando con diferentes generaciones de la misma familia de perros», relata Cubero. Las hembras suelen ser mejores porque se concentran mejor y están menos en celo. No obstante, en A Coruña son mayoría los machos. La edad de jubilación de estos perros suele estar en torno a los diez años. «Cuando llegan a esta edad, les buscamos casa. Casi siempre hay policías encantados de quedarse con ellos», comenta José Manuel Cubero.