El bueno, el feo y el malo

A CORUÑA

06 may 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Pablo Portabales, el moderador del debate, dice al terminar: «Parecen el bueno, el feo y el malo». El bueno, según el diccionario de Portabales, sería Manuel Pose, alcalde de Arteixo. Durante la charla, el arteixán, siempre correcto. El feo, lo siento Julio, Sacristán. Él ve feo, feo, por ejemplo, lo de Alvedro. Y el malo, el que más caña da, Gelo, o sea, ¿Ángel? García Seoane. Mientras hablan por los micrófonos, les hago la foto. Manuel Pose (Vimianzo), alcalde del PP en Arteixo, habla paseniño. Casado, viste traje con un toque de fin de semana en la campiña inglesa. Ojos verdes y pelo escaso y cano. Luce alianza en la derecha. Reloj dorado y gafas caladas. No trae bolígrafo y mantiene los brazos cruzados durante todo el programa. No dice una palabra más alta que la otra. A su lado, Julio Sacristán (Cogeces del Monte, Valladolid), alcalde socialista de Culleredo y presidente del Consorcio. Sacristán sí que alza la voz. Ojos de madera noble, castaños, con un leve brillo aceituna. Llega y se quita la americana. El traje es de jefe de planta en grandes almacenes. Pelo recortado y barba elocuente, de profeta, con canas color tabaco. Las gafas, de leer, cuelgan de un cordón. También, alianza en mano derecha. Enfrente, Ángel García Seoane (Perillo), Gelo. Perilla recortada y con canas, un toque Robert de Niro con lunar incluido. Ojos, también de madera noble, castaño, desborda al hablar. Interrumpe y se interrumpe. La bombilla de la cabeza siempre encendida. Luce anillo de sello, con el escudo de Oleiros en mano siniestra. El timón de la nariz manda en su cara. Las venas del cuello casi estallan al perorar. Viene sin corbata y luce chaqueta sport gris marengo. Es lo único gris que se le nota. Los tres disparan contra la misma diana, el alcalde de A Coruña. Gelo y Sacristán con metralleta. Pose, más de aquella manera. Tras escucharles, queda claro que uno es empresario, otro profesor y el tercer hombre, músico. El empresario, claro, Pose. Los empresarios no gastan saliva en vano. El profesor, Sacristán. Da lecciones por respuestas. El músico, Gelo. Su partitura es genial y, por tanto, impredecible.