El pulso de la ciudad Las cofradías ultiman los detalles para las procesiones de Semana Santa. Vuelven de Nicaragua los profesionales sanitarios de la expedición Fontaíña
06 abr 2004 . Actualizado a las 07:00 h.?erá por primera vez y la tercera de las procesiones de la Semana Santa coruñesa, después de las de Dolores y Ramos. La Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y el Santo Entierro, cuyo hermano mayor es José Rubiños , sacará esta noche -a las once y por las calles de la Ciudad Vieja- la imagen del Santo Cristo del Buen Consuelo. Cuenta Salvador Peña , ministro presidente de la capilla de la Orden Tercera, que se recupera así la antigua procesión de los jóvenes, muy célebre en los años 50 por ser cita obligada para los hombres. ?omo sucede en la iglesia de los seglares franciscanos, otros templos de la ciudad, como San Jorge o San Nicolás, trabajan estos días muy duro para que nada falle en las procesiones del Santo Entierro (Viernes Santo, 19 horas) y Os caladiños (Sábado Santo, 19.30 horas). Junto a los cofrades de Dolores, La Pasión y La Soledad, se afanan numerosas personas también anónimas para que todo salga según lo previsto. Desde las floristas, hasta las costureras que zurcen hábitos y capirotes , las camareras encargadas de vestir a las imágenes religiosas, los músicos y, por supuesto, los porteadores que ensayan a ritmo de tambor el paso equilibrado para sacar los tronos por el centro de la ciudad. Devoción ?a mayoría profesan una profunda devoción y animan, como dice Salvador Peña, a recuperar las tradiciones cuaresmales. «Para nosotros, evidentemente, son una expresión de fe, pero las procesiones forman también parte de nuestra cultura», apunta. Entregados ?e otra manera, pero con tanto entusiasmo como los fieles, han trabajado un grupo de profesionales sanitarios. Regresaron el pasado 1 de abril de Nicaragua tras operar, en apenas seis días, a más de 60 enfermos y pasar visita médica a otros 160. Organizado por la oenegé Solidariedade Galega en colaboración con Ayuda en Acción de Nueva Segovia, en el viaje de ayuda humanitaria participaron cinco trabajadores del Materno: Silvia Murias (cirujano plástico), Enrique Rodríguez y Humberto Aymerich (anestesistas), Guillermina Amor (enfermera) y Roberto Méndez (cirujano pediátrico). ? su llegada a Ocotal, en la frontera con Honduras, fueron recibidos por un representante del gobierno nicaragüense para facilitar los trámites de aduana de los más de 300 kilos de material médico-quirúrgico que llevaron donado por el Hospital Juan Canalejo y el laboratorio GSK. Los ayuntamientos de Oleiros y A Coruña también aportaron financiación. ?Todos trabajamos con Manolo», cuenta Roberto, de ahí que decidieran bautizar la expedición con el apellido del pediatra recientemente desaparecido. «Estoy seguro -añade- de que habría venido con nosotros». En su nombre atendieron a muchos niños con malformaciones congénitas y secuelas de quemaduras. «Allí no tienen agua potable y por eso la hierven; además, usan lámparas de petróleo, de ahí que sean tan frecuentes», explica.