Un médico heterodoxo

Carlos Fernández A CORUÑA

A CORUÑA

Personajes coruñeses | Roberto Nóvoa Santos

30 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

Fue un médico que rompió moldes y que, como Picasso, dijo un día: «Así lo veo yo». Su prematura muerte, a los 48 años, privó a Galicia de uno de sus grandes talentos. Había nacido en A Coruña en julio de 1885, hijo de un suboficial de Artillería. Hizo la enseñanza primaria en el colegio Dequidt y el bachillerato en el instituto Da Guarda. En la Universidad compostelana, daba clase a los compañeros de los cursos inferiores para poder pagarse la estancia. Se licencia en 1907 con premio extraordinario, doctorándose y ampliando estudios en Estrasburgo. De vuelta a su tierra, se estableció en Ferrol. En 1910 volvió a su ciudad natal y en 1911 ganó la plaza de profesor auxiliar de Patología General de la Facultad de Medicina de Santiago. Al año siguiente, opositó en Madrid a esa misma cátedra y la obtuvo. Fue entonces cuando comenzó su brillante actividad docente, clínica, investigadora y ensayística. Allí también contrajo matrimonio con la joven Pastora Gamallo, con la que tuvo dos hijos. Su consulta se convirtió en un pequeño Lourdes, al que acudían los más desahuciados enfermos. «Irradiaba magia», señalaría de él Domingo García Sabell. Hay que destacar de su labor intelectual y ensayística el libro que publicó en 1916, titulado Patología general , que causó sensación, tanto en España como en América. A ello hay que unir otras publicaciones como el folleto, editado en 1906, Sobre la evolución química del sistema nervioso y sobre el substrato material del alma . Nueva oposición En 1928, Nóvoa Santos viajó a La Habana. Al volver, opositó a la cátedra de Patología de la Universidad de Madrid. Al saber su concurrencia, se retiraron todos los opositores menos el doctor Campo, íntimo amigo de la familia del dictador Primo de Rivera. Al final la ganó el médico coruñés tras hacer una gran demostración. Antes de salir para Madrid fue objeto de un gran homenaje en Santiago. Al instaurarse la República y convocarse elecciones generales, Nóvoa se presentó por A Coruña en la candidatura de la Federación Republicana Gallega. Tras salir elegido, su actitud parlamentaria sería escasa, excepto su intervención sobre el proyecto de Constitución. En 1932, el médico coruñés viajó a Argentina para dar una serie de conferencias organizadas por el Instituto Cultural Español. A su vuelta, comenzó a sentir los primeros síntomas de una dolencia estomacal, que degeneraría en cáncer. Al final, un grupo de cirujanos, al mando de Mariano Gómez Ulla, le operó en el sanatorio madrileño del Rosario el 8 de noviembre de 1933. Tenía el enfermo un tumor de píloro, hígado y páncreas y los órganos intestinales con metástasis, en vista de lo cual se le hizo una gastroenterostomía. Muerte Decidió volver a su Santiago a morir. El 9 de diciembre, por la mañana, tuvo una hemorragia interna y falleció horas después, siendo enterrado en el cementerio de Boisaca. El doctor Marañón -que fue gran amigo suyo- le definió así: «Nóvoa Santos fue el verbo de trémolo más emotivo que escuchó la Universidad española».