Personajes coruñeses | Manuel Lechuga Boado
23 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.Fue el Valerón del Dépor en buena parte de la década de los 50. Incluso en su carácter introvertido, que muchas veces se quebraba, o desanimaba, ante un sector del público de Riazor, más severo que el Tribunal de la Rota. Nació en A Coruña el 7 de octubre de 1928. Se inició en el fútbol en el Atlético Olmos, siguió en el María Pita, el Español y en el Deportivo Juvenil (filial entonces del primer equipo coruñés), formando en la temporada 50-51 una gran delantera (tenía como compañero a Rodolfo Rábade). Lechuga fue conocido como Lechuga II, pues su hermano jugaba como medio también en el Deportivo Juvenil. En 1951 pasó al Deportivo, formando ala derecha con Corcuera, mientras en la izquierda continuaba la clásica de Moll y Tino. Entre sus mejores partidos destacaría el inaugural de la Liga 52-53, en Las Corts contra el Barcelona. Ganaron los azulgranas por 4-3 y el público catalán, amigo del fútbol de clase, aplaudió a rabiar al interior coruñés. Goleada Otro gran partido lo haría en diciembre del 52, al golear en Riazor al Atlético Madrid, por 5-1, y, en la segunda vuelta, contra el Celta, en Riazor, al que se ganó por 3-2. Al lunes siguiente, escribió Orestes Vara en el semanario Riazor : «Triunfo resonante y brillantísimo el de Lechuga. Si sus incondicionales la gozaron de lo lindo con su fútbol majestuoso, sus detractores no tuvieron más remedio que inclinarse ante la gran lección de fútbol del maestro coruñés, en el que se apoyó todo el juego blanquiazul. En el fútbol acaba por imponerse la lógica. Y la lógica, en este caso de Lechuga, es que es un extraordinario jugador al que el público coruñés irá comprendiendo, aunque para ello tenga que hacer el jugador tanto como ayer». En la temporada 53-54, jugó en el Deportivo con otro joven maestro: Luis Suárez. Muchos creían que si se hubiese ido Manolo, en vez de Luisito, al Barça, hubiese triunfado igualmente. Pero siguió en el Dépor e incluso tuvo problemas profesionales con el divo Pahíño, que había venido del Madrid y era muy vanidoso. Lechuga, además, como otros futbolistas de la cantera, fue muy criticado por el público de Riazor, que al primer pase que daba mal se le echaba encima, aunque antes hubiese dado veinte buenos. Tendría Lechuga grandes actuaciones con el Dépor por Sudamérica, en el verano del 54. Y en la temporada 54-55, realizó un excepcional encuentro en Riazor, ante el Real Madrid de Di Stéfano, que se empató a tres. En el verano del 55 formó parte del equipo (todos eran gallegos menos uno, Irusquiete) que ganó el Teresa Herrera. La campaña 55-56 fue la última que jugó en el equipo coruñés. A la siguiente actuó en el Oviedo y terminó su vida futbolística en el Jerez. Como profesor mercantil, trabajó después en análisis y programación de ordenadores. Está casado y tiene tres hijos. Va poco a Riazor, pues -como dijo no hace mucho a una revista deportiva- «el fútbol de hoy ha perdido la belleza de mi tiempo, abandonando la creatividad en beneficio del resultado».