Reportaje | Casas con firma Algunos de los inmuebles más fotografiados de A Coruña lucen en sus fachadas los nombres de sus antiguos propietarios o de los arquitectos que los diseñaron
21 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?os asiduos de María Pita conocen la escena. Cada día se retratan frente al Ayuntamiento varias docenas de turistas. Los más avispados se preguntan, al contemplar la fotografía al minuto en sus cámaras digitales, qué significan las dos letras -una pe y una eme- grabadas sobre el balcón del consistorio. Como las letras están entrelazadas, no se sabe si se debe leer PM o MP. Surgen las interpretaciones. Por supuesto, unos apuntan a las iniciales de María Pita. Se equivocan. La clave la encontramos en la Historia del Ayuntamiento de La Coruña , de Xosé Fernández, donde se recoge la polémica levantada en su día por la decisión del arquitecto Pedro Mariño de grabar su firma bajo el óculo de vidrio que decora la fachada del consistorio. Según explica Fernández, el autor del diseño del Ayuntamiento se excusó diciendo que PM no era su rúbrica, sino las iniciales de palacio municipal. Los concejales detectaron la maniobra, pero el proyecto, de 1923, se ejecutó y las dos letras de marras lucen hoy en día sobre el ventanal del balcón de la alcaldía. Rúbrica deletreada El del Concello es tal vez el caso más singular de edificios con firma en A Coruña. Pero no el único. Una de las galerías más emblemáticas de la ciudad, la Casa Batanero, exhibe una rúbrica deletreada. En cada uno de sus ocho arcos aparece una de las letras que forman el nombre Batanero, promotor del inmueble. No firma aquí el arquitecto -el prolífico Faustino Domínguez-, sino el orgulloso propietario de la casa. Otro diseño de Faustino Domínguez, el instituto Eusebio da Guarda, presenta inscripciones en su fachada de la plaza de Pontevedra, una costumbre extendida a numerosos edificios de la vecina plaza de Lugo. Este conjunto de inmuebles modernistas ofrece al paseante una curiosa serie de iniciales y fechas de construcción forjadas en hierro sobre los portales. Otro clásico de la arquitectura coruñesa, Leoncio Bescansa, desechó las letras y optó por firmar la Casa Ángel Torres (Linares Rivas) con un escudo en el balcón.