Reportaje | Anécdotas de la lotería en la residencia sanitaria La cafetería del hospital está a punto de agotar el número 60.427 para el gordo de Navidad después de que un enfermo valenciano soñase con que iba a tocar
28 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.?e hospital a hospital. Las ilusiones viajan incluso entre el infortunio. La mujer de un enfermo valenciano removió Roma con Santiago para acabar comprando la lotería de Navidad en el Canalejo y despertar, cosas de la superstición, una lluvia de peticiones. Su esposo, bastante grave en la capital del Turia, soñó con un número, el del Gordo. Era el 60.427. Tras no fáciles indagaciones y motivada por la insistencia de su marido, la señora logró saber que Apuestas del Estado lo había asignado a una administración de San Marcos, en Abegondo. No lo dudó, y llamó para enterarse de que la serie completa se encontraba en la cafetería de la residencia coruñesa, la de la cuarta planta, la que templa las urgencias. Dita, encargada del bar, recogió la llamada de la interesada mujer el martes, sobre las diez de la mañana. «Cuando empezó a contarme la historia -recuerda- pensé que se estaba equivocando, que quería hablar con algún médico, pero no, quería 400 euros de lotería. Al mediodía, tenía el giro postal en la puerta y por la tarde le mandé los veinte décimos por una agencia de transportes». Participaciones Se corrió la voz por el hospital y ahora «no hay lotería que nos llegue», cuenta Dita. Reciben peticiones de todas partes y están vendiendo la ilusión para dentro y fuera del hospital. «Si toca, desde luego, va a estar muy repartido», subraya. Un total de 38.000 euros en lotería tenían. Le quedan apenas 8.000, pero es que 10.000 de ellos se distribuyeron en la barra en participaciones de cinco euros. Los habituales, entre ellos los veintidós trabajadores de la cafetería, siempre cogían un pellizquito, que este año es un poco más gorgo. Todo el mundo pica porque «no es que crea mucho en estas cosas -concluye Dita-, pero por si acaso...».