La soledad mata

A CORUÑA

KOPA

HERCULÍNEAS | O |

29 oct 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

LA CULPA la lleva el colesterol, el estrés, los kilos de más, la vida sedentaria, la mala alimentación, el tabaco... ¡y quién sabe cuántas cosas más! Pero no. En realidad la asesina es ella, ésa a la que Sabina llama amante inoportuna, ésa que busca a sus víctimas entre quienes vagabundean por las desiertas calles de la ciudad. Es ella, la que frecuenta el largo paseo marítimo coruñés durante horas y horas. No. No es el paseo del colesterol, como le bautizaron algunos; en realidad es la senda de la soledad. ¿Cuántas personas pasean sus ausencias a cualquier hora del día o de la noche? Es ella, la soledad, la que acaba de ser denunciada por Valentín Fuster como la principal culpable de los problemas de corazón. Insistía Fuster en que ya está bien de culpar al colesterol, ya que el primer peligro que acecha al corazón, el causante de los infartos, es la soledad, la falta de interés por lo que les ocurre a los otros, las manos guardadas en los bolsillos incapaces de volar en ayuda del de enfrente o del de al lado. Y para los que dudan de Fuster: ¿Quién mató a Montalbán en aquel desangelado aeropuerto sino la soledad? Es ella y en algún lugar, sobre todo cerca del paseo marítimo coruñés, esa senda de corazones heridos, deberían advertirlo nítidamente: la soledad mata.