La sombra de Bens no es alargada

Rubén Ventureira A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Reportaje | Una reforestación complicada Medio Ambiente planta nuevas especies en el parque después de que el viento y el salitre frenasen el desarrollo de robles, naranjos, mimosas, loureiros y sauces

18 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Cómo pega el viento en Bens. Como el Tyson veinteañero, más o menos. Lo saben bien los coruñeses que han pisado el entorno del ex vertedero: imposible volver de allí bien peinado. Ni con gomina, oye. También los árboles sufren esa bofetada en forma de bocanada de aire fresco. Se quedan retacos. Ay, ay, ay: no hay donde echarse una siesta a la sombra (ni siquiera a la sombrilla) de un árbol. Porque son enanos. Y no han plantado bonsais. Qué va. Ahí va la lista, servida por el servicio de Medio Ambiente del Ayuntamiento: naranjos amargos, robles americanos, mimosas, loureiros y sauces. Y nada. Que no crecen. En otras zonas de la ciudad, sí; en Bens, no. Pero no se puede culpar al fértil terreno. «Es por el viento del norte. Les frena el desarrollo. Los quema», explican en Medio Ambiente. Eolo sopla con fuerza de tifón y su aliento (otro problema) huele a salitre. Así que la sombra de Bens no es alargada. Se ha consultado con especialistas, se han atendido sus recomendaciones y se han plantado las especies que proponían. Y nada. Pero el Ayuntamiento sigue intentándolo. Con nuevas semillas. Esta vez de plátanos, tamarindos, metrosideros y determinados pinos (el común tampoco despunta). Se eligieron estas especies porque son las que han conseguido desarrollarse en parajes bastante similares, como el monte de San Pedro o la costa de Caión. Por ahora, son proyectos de sombras. Parece que van para arriba, pero habrá que esperar. Si el nuevo experimento funciona, se plantarán unos veinte árboles de cada una de esas especies. No se quiere sobrecargar el parque. Ochenta sombras son suficientes para dar servicio a los paseantes, que tienen a su disposición 400.000 metros cuadrados, a los que se sumarán otros 200.000 cuando el vertedero deje de echar gases. Mientras los árboles intentan dar el estirón, la vida se abre paso en Bens. Se han ido las gaviotas, que ya no tienen que picar, y las ratas apenas dan señales de vida. Pero han vuelto los que emigraron cuando aquello apestaba. Hay varias parejitas que se dejan ver por ahí arriba. Y no nos referimos a un hombre y una mujer haciendo manitas. Las hay de águilas ratoneras y de jinetas (mamífero carnicero). Y un par de aves de rapiña que responden al nombre de cernícalos. También se dejan ver el jilguero, el colirrojo tizón y el petirrojo. Algún bando de perdiz ya vuela sobre aquellos lares mientras, a ras de suelo, corren los conejos.