AENA atribuyó ayer a la niebla la nueva cancelación de uno de sus vuelos procedentes de Madrid, el de las ocho y diez de la mañana. Con éste, son ya cinco los días en que se registraron retrasos, desvíos y cancelaciones, situaciones «lamentables», según afirman algunos afectados que se ven obligados a «ir de un lado a otro en busca de un aeropuerto, Santiago o Alvedro, para poder subir a un avión, si es que llega a aterrizar». Explicaciones En los despachos de AENA aseguran que no se puede «luchar contra el mal tiempo» que, según ellos, depende más bien de los caprichos de la naturaleza que de la voluntad humana. Esta explicación no basta para los centenares de viajeros, que piensan que debería existir un minímo de coordinación y sobre todo deberían advertirles de que no podrán viajar en vez de «hacernos llegar hasta el aeropuerto y, después de un largo tiempo de espera sin que nadie se preocupe en darnos una explicación, anunciar que el vuelo ha sido cancelado», afirma uno de ellos. Pese a que la UE adoptó hace unos días medidas sobre la devolución de dinero en caso de retrasos, la mayoría lo ha recibido con cierto escepticismo.