HERCULÍNEAS | O |

16 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

COMO LECTOR de cajetillas de tabaco pediría un lenguaje más duro. Primero, porque los fumadores somos tozudos como brújulas. Y segundo, porque con nuestra inconsciencia y embobados por nubes letales desde los 16 años no habíamos vislumbrado siquiera esta realidad evidente hasta que nos lo han tenido que poner por escrito. Por eso me parece acertado este invento de recordarte lo que ya sabes. Debieran aplicarlo con otros vicios. ¿Por qué siempre contra las tabacaleras? ¿Por qué no contra las fábricas de navajas de Albacete? ¿Por qué no contra las destilerías? ?Que me expliquen por qué puñetas los bares no ponen «beber cubatas mata». O por qué en las playas nadie lee «tomar el sol mata». Y por supuesto, en ningún hospital tienen narices de poner: «Las listas de espera matan». Puestos a escribir advertencias, las nóminas de algunos empleados temporales podrían ir encabezadas por: «Esta nómina mata... El que la paga se muere de risa». En los bancos podrían escribir: «La hipoteca le quitará el sueño y andará más tieso que una vela». Y en la entrada del colegio de A Rabadeira sería bueno colocar un cartel: «Acudir a clases puede electrocutarle».