Los otros «tranvías»

La Voz LA VOZ | A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El nuevo tramo de la línea del metro ligero se ha convertido en un improvisado carril bici La vía rápida es utilizada por ciclistas y motoristas para recorrer Riazor y el Orzán

06 ago 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Mientras la hierba crece en los raíles del nuevo tramo del tranvía, el carril del futuro tramo ligero se ha convertido en la vía rápida que une el Orzán y Riazor para ciclistas y motoristas. La modalidad se transforma en un nuevo deporte de riesgo cuando el tren urbano realiza el trayecto en pruebas: el kilómetro largo de vías se transforma entonces en circuito de velocidad -el hombre contra el tranvía-. Cuando no es así, los ciclistas reivindican más espacio para sus dos ruedas. Tras una ida y una vuelta, se quejan de lo «ínfimo» del carril bici, que nace en la Dársena y muere en el dique de Abrigo. El Concello no planea prolongarlo desde allí, aunque el nuevo tramo del paseo marítimo que rodeará la falda del monte de San Pedro sí contará con espacio para los amantes de la bicicleta. El número de motoristas que utiliza esta vía rápida es mucho menor, aunque de vez en cuando puede observarse cómo la ampliación de la línea del ferrocarril urbano ha servido, al menos, para mejorar la capacidad de movimiento y vigilancia de las fuerzas de seguridad que patrullan la zona (en la imagen). Efímero Son las imágenes más curiosas de una obra que ha dejado decenas de ellas: el efímero paso a nivel, que se convirtió durante días en el único existente en todo el municipio; la plantación de tres mil plantas para separar a los peatones del carril por el que circula el tranvía; el socavón destinado a albergar el transformador que alimentará de energía al vehículo; la unión a chispazos de los tramos de raíl; las letras pintadas en el suelo, pidiendo a los peatones paciencia junto a un paso de cebra en el paseo marítimo, y los semáforos específicos para el tren, importados de Alemania.