Reportaje | Polémica artística Los expertos rechazan la denuncia presentada ante la Audiencia Nacional en la que se afirma que 80 cuadros del artista malagueño son en realidad obra de su padre
13 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.?os picassos coruñeses son auténticos picassos, no simples ruices. La opinión de los expertos en la obra del artista malagueño consultados por La Voz es unánime al rechazar el contenido de la denuncia cursada por un pintor albaceteño ante la Audiencia Nacional. En la demanda se asegura que 80 obras de Pablo Picasso realizadas entre 1892 y 1897 no fueron ejecutadas por el genial andaluz, sino por su padre, el profesor de Bellas Artes José Ruiz Blasco. La denuncia menciona buena parte de los dibujos y pinturas firmados por Picasso en su etapa coruñesa (de 1891 a 1895), pero en los cenáculos artísticos de la ciudad no cunde la alarma ante unos argumentos que consideran «poco serios». «El nombre de Picasso vende mucho, así que es relativamente frecuente que salga alguien contando historias increíbles e inexplicables». Así de contundente se muestra Pedro Vasco, vicepresidente de la Asociación Pablo Ruiz Picasso de A Coruña, una entidad volcada en la recuperación de esa época gallega y que recientemente ha impulsado la apertura de la casa museo del pintor en la calle Payo Gómez. Vasco coincide con otros especialistas (que prefieren permanecer en el anonimato «para no dar cancha a alguien sin credibilidad») al subrayar que toda la obra coruñesa reunida en el Museo Picasso de Barcelona fue donada por el propio autor al centro. «Una pieza catalogada y autentificada en vida por su creador tiene las máximas garantías de ser un original, no hay margen para las dudas que pueden surgir con artistas muertos desde hace siglos», recalca Pedro Vasco. Desde la Asociación Pablo Ruiz Picasso se insiste en que todos los cuadros de la época coruñesa expuestos en Barcelona y recientemente reunidos en la antológica Picasso joven han sido «perfectamente estudiados y catalogados por los grandes expertos internacionales en su obra». La tesis del manchego Rómulo Antonio Tenés, el autor de la peculiar denuncia, sostiene que José Ruiz Blasco habría firmado con el nombre de su hijo una serie de piezas para impulsar la entonces emergente carrera de Pablo. Según su demanda, varios estudios caligráficos probarían que la firma «P. Ruiz» con la que rubricaba sus obras el joven Picasso habría sido trazada por su progenitor sobre el «J. Ruiz» de su propia firma. «Lo que está clarísimo es que son obras de un autor en formación y no de un artista ya veterano como su padre», sentencia Pedro Vasco.