Crónica | Viviendas «fantasma» en Betanzos Un grupo de compradores reclama la entrega de sus pisos desde hace un año. La promotora quebró y los clientes ven como única solución un acuerdo con Caixa Cataluña
10 jun 2003 . Actualizado a las 07:00 h.El domingo hace un año que se casó. Ahora está compuesta y sin casa. Con dinero invertido, junto a su esposo y, si no se encuentra una solución, desprovista de todo derecho sobre un inmueble en el que había depositado su futuro y su capital. Maica Faraldo lo tenía todo preparado. «Ahora no tiene ninguna gracia la situación. Ya no se ni qué pensar, ni qué va a pasar. Pero, de momento, tenemos que estar en casa de mis padres», explica esta joven betanceira que quería vivir en su pueblo y compró un piso en uno de los tres bloques de viviendas de la urbanización río Mandeo, calle paralela a la calle Jesús García Naveira. Un mal día las obras se detuvieron, en torno a un noventa por ciento de su ejecución, y la empresa promotora, Cervepark, domiciliada en Cataluña, desapareció sin dejar rastro. Los propietarios que se encuentran en esta misma situación saben ahora que la compañía ha sido declarada en quiebra por un juzgado de Barcelona. «Por lo que sabemos, Caixa Cataluña ejercerá su derecho y ejecutará la hipoteca. Serán dueños absolutos. Nuestra intención es negociar y que la entidad bancaria tenga sensibilidad con nosotros», explica Julián Ferrer, otro comprador en idéntica situación. «No podemos hacer nada. Somos el eslabón más débil y, sin embargo, los que hemos pagado», añade Ferrer. Otros futuros propietarios se encuentran hipotecados en todos los sentidos por la falta de soluciones y noticias. Hasta un matrimonio que decidió trasladarse desde Argentina, ahora tiene que hospedarse en casa de unos familiares como única alternativa. Los frustrados compradores reconocen que «las perspectivas son bastante negras», tal y como afirman. Pero el temor actual se basa en que la exigencia de sus derechos depende de la voluntad de la entidad financiera que, eso sí, como señala Julián Ferrer, se compromete a negociar. Mientras tanto, después de contraer matrimonio, comprarse un piso y mirar al futuro con optimismo, se ven entregados a lo que les comunican los abogados.