«No quiero formar médicos teóricos»

Rosa Domíngueza coruña

A CORUÑA

«Si los alumnos son la futura mano de obra de Sanidad, parece lógico que el Ministerio tenga mucho que decir en los planes de estudios» ?on el plan director en marcha, que supondrá la ampliación y reforma del hospital que dirige, Jesús Caramés comienza el 2003 con otro nuevo plan bajo el brazo. En este caso, de estrategias. En su elaboración han participado numerosos profesionales del Juan Canalejo. -¿Cuáles son esas claves estratégicas de futuro? -Aparte de canalizar adecuadamente el impacto de la ejecución del plan director, los puntos fundamentales son el diseño organizativo, que pasa por la consolidación de áreas de gestión clínica; el avance tecnológico y la potenciación de la investigación, que nos obligará a buscar fórmulas alternativas de financiación, a modo de clúster; y, por último, la docencia. Ya que somos un hospital universitario, tenemos que reflexionar qué docencia queremos. -¿Y cuál es? -Ya tenemos docencia de postgrado y de muy alto nivel. Habría que reenfocar el pregrado. A mi entender, es mejorable, porque existe una desconexión entre una y otra y debe haber una continuidad. -¿A qué se debe?-Creo que es una cuestión organizativa, porque no se están usando todos los recursos disponibles. Si hay una red asistencial fuerte, lo lógico es emplearla. Además, desde el punto de vista metodológico, hay la tendencia a ofrecer una formación memorística, para aprobar el MIR. -¿Hay remedio?-Hay que dar un giro. Queremos introducir un plan piloto para poner en marcha un segundo ciclo de Medicina peculiar. -¿Peculiar?-No nos interesa, no quiero formar médicos teóricos. Se aprende a ser médico delante del enfermo. Un soplo hay que oírlo para reconocerlo. El pregrado es el motor de cambio de la Medicina, de ahí que apostemos por dotar a los alumnos de conocimientos, habilidades y destrezas para que tomen decisiones. Nos interesa la preparación técnica, clínica, pero también recuperar el componente humanista y creemos que los programas formativos tienen que ser flexibles, con capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos y a los avances científicos, que son continuos. El alumno tiene que ser el centro y ser activo, no limitarse a recibir una clase magistral. Hay que potenciar el autoaprendizaje del alumno, dotarlo de instrumentos, y aquí el acceso a la red es fundamental, para que cuando esté delante del enfermo sepa buscar la información que necesita. -¿Y quién tiene que impulsar el cambio?-Hay que integrar. Las grandes transformaciones de este país en el campo médico se han debido a decisiones del Ministerio de Sanidad. Ahí está el sistema MIR, que elevó el nivel de nuestros médicos; la creación del FIS, que impulsó la investigación o la jerarquización de los hospitales con el nacimiento de especialidades. Si los profesionales que han de educar son sanitarios, si buena parte de los recursos son sanitarios, si los alumnos son la futura mano de obra de Sanidad, parece lógico que el Ministerio tenga mucho que decir en los planes de estudios. El Ministerio de Sanidad, y la Consellería, deberían tener más peso en el segundo ciclo. -¿Y la Universidad?-No estoy diciendo que el título lo firme Sanidad. Aquí estamos todos para formar los mejores médicos del país. Y la Universidad está de acuerdo con el diseño.