Varios dueños de locales de alterne se enfrentan a penas superiores a 30 años de cárcel
16 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? Una espectacular redada de la Guardia Civil en noviembre del 2001 en clubes de alterne de Pontedeume, Ortigueira y As Pontes dejó al descubierto una de las redes de prostitución más importantes de Galicia. Fueron once los detenidos y muchas las acusaciones que lanzaron contra ellos las quince ciudadanas colombianas que, según el fiscal, estaban obligadas bajo amenazas a trabajar como prostitutas. El lunes comienza el juicio en la Audiencia Provincial, un proceso que durará diez días y en donde los acusados tendrán que responder por delitos de prostitución, detención ilegal, coacciones, contra la integridad moral y falsedad de documento público. Algunos de ellos, si se demuestra su culpa, pagará con 31 años de cárcel. Testigos protegidos Si estas once personas terminaron en el banquillo de los acusados es porque quince jóvenes mujeres relataron el horror que vivieron desde el día en que se dejaron embaucar, según el escrito del fiscal, por estos personajes. A cambio de presentar las denuncias, el Ministerio del Interior las catalogó como testigos protegidos y hoy esconden su identidad bajo un número. El fiscal resume así las andanzas de los acusados: Viajaron hasta Colombia en busca de chicas dispuestas a trabajar en España como camareras o empleadas del hogar. Para su entrada en España les proporcionaban un billete de avión de ida y vuelta con destino final a Alvedro, un libro de familia falso donde constaba que la mujer estaba casada con un ciudadano español, cantidades que oscilaban entre los 400 y los 2.000 dólares y un número de teléfono móvil al que debían llamar nada más llegar a España. En cuanto bajaban del avión las llevaban a los locales de alterne. Y si en Colombia iban a trabajar como camareras, en España lo harían como prostitutas. No les quedaba otro remedio. Si se negaban o intentaban escapar, sus familias pagarían con la vida. Sólo una cosa les daría la libertad que perdieron el día en que conocieron a los acusados: Pagar su deuda. Y la deuda podía alcanzar los 6.000 euros, a pagar en dos meses. Si se retrasaban, debían pagar 1.200 euros más. ¿Qué tenían que hacer las jóvenes para sumar tal cantidad de dinero? Según aparece en el escrito del Ministerio Fiscal, las inmigrantes colombianas tenían que acostarse con los clientes del Nigth Caprice (Fene), el Reiver (Pontedeume), As Garotas, A Fonte (As Pontes) y Feitas (Campolongo). Multas Los relatos de algunas de las mujeres supuestamente ultrajadas son escalofriantes. La testigo protegida número nueve acusa a una compatriota (también acusada) de obligarla a prostituirse en el club Feitas, quedarse con el dinero de los servicios hasta abonar una deuda de 4.200 euros, pagar 6 euros al día por dormir en la cama donde mantenía las relaciones sexuales y pagar multas de 30 o 60 euros por hablar por teléfono o llegar tarde. La testigo número siete contó al juez instructor que, si no se acostaba con un mínimo número de hombres en una noche, le quitaban la calefacción y el agua caliente. La número tres acusa a Miguel Ángel López López de encerrarla en As Garotas y obligarla a dormir en un colchón de espuma al lado de una cuadra, sin calefacción y no podía descansar ni un solo día.Peor lo tenía la testigo número cuatro, que de no hacer lo que le mandaban, los acusados matarían a sus tres hijos que vivían en Colombia. Y no sólo eso. La mujer no tenía permitido salir sola del club. Sólo lo podía hacer con su jefe. Y si se le ocurría coger sus cosas y escapar por la noche, perros adiestrados que el propietario del local dejaba sueltos, la atacarían sin compasión. La número dos, según el fiscal, no sólo tenía que pagar una deuda de 4.200 euros. El debe se incrementaba diariamente porque le exigían 12 euros por la comida.