Crearon dos empresas de discapacitados para recibir 600.000 euros en subvenciones
14 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? La infanta Elena viajó en 1992 a A Coruña para inaugurar una empresa para discapacitados (Comisal). No sólo la Casa Real apoyaba con su presencia aquella loable iniciativa, sino también el poder político de entonces, que bendijo a sus promotores. Sobre el papel, Coruñesa de Minusválidos S.A.L. había nacido para dar una salida laboral a los discapacitados gallegos. Pero su fin era otro muy distinto: el enriquecimiento de dos de sus mentores. Según una sentencia de la Audiencia Provincial, el presidente de la sociedad, José Manuel Rey, y el secretario, José Francisco Pardo, recibieron subvenciones y ayudas de la Xunta por un montante de 360.000 euros. Les dieron aquel dinero a cambio de que crearan 30 puestos de trabajo. Pero estos dos sujetos no emplearon a nadie, falsificaron los contratos y, peor todavía, convencieron a siete minusválidos para que firmaran las nóminas (sin cobrar un céntimo) con la promesa de que les darían en un futuro un trabajo. Tras recibir las primeras subvenciones en concepto de activos fijos, José Manuel Rey y Francisco Pardo fueron a por más. «Idearon conseguir de forma fraudulenta ayudas salariales por puesto de trabajo ocupado por minusválidos. Así, la Consellería de Traballo subvencionó el cincuenta por ciento del sueldo a los empleados», según la sentencia. Pero si no había empleados, ¿a quién iba el dinero?Un año después de crear Comisal, los acusados forman otra empresa que ponen por nombre Utramic. Los acusados dijeron que serviría como centro especial de empleo para minusválidos. Pero repitieron la estratagema. Nada más inscribirla, solicitan una subvención de 180.000 euros a cambio de ofrecer 15 puestos de trabajo. Nunca se ofrecieron. No sólo hicieron todo eso. Los acusados llegaron a aportar a la Xunta una factura de 138.000 euros por la construcción de una nave.