Quedó probado en el juicio que el acusado y la supuesta víctima mantenían relaciones
04 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.? La falta de pruebas, de lesiones y de coherencia en las acusaciones de la víctima salvó a José Antonio H.L. de pasar los próximos cuatro años en la cárcel. La Audiencia Provincial no creyó a la mujer que en junio de 1998 se presentó en el cuartelillo de la Guardia Civil de Carballo para decir que su jefe la había intentado violar dos días antes mientras intentaba conciliar el sueño. Y no la creyó porque la mujer, de 25 años, no gritó, no resultó con herida alguna, su pijama no estaba roto, mantenía una relación con el acusado y fue cogida en varias contradicciones.? Los hechos se remontan al 18 de junio de 1998. Era cuando empezaba José Antonio a construir una doble vida. Pasaba temporadas en el domicilio familiar, en A Coruña, y otras en Carballo, en casa de su amante. Ninguna de las dos sabía de la existencia de la otra. Cargó con la mentira hasta que una tercera mujer se cruzó en su camino: la asistenta de su amante. Con esta chica comenzó a vivir un romance aprovechando que la que no llevaba su nombre en la alianza estaba de viaje. En la casa de Carballo quedaron él, la asistenta y el hijo de su amante. Cuando el pequeño caía rendido por el sueño, la incipiente pareja salía a bailar, según reconoció José Antonio en el juicio. Así fueron labrando una relación que se envenenó la noche del 18 de junio, la última vez que se acostaron juntos.?La versión de la mujer es que José Antonio apareció por sorpresa en el dormitorio, que compartía con el hijo de su jefa. Sin importarle que el pequeño dormía a un metro, el entonces acusado se metió en la cama de la chica e intentó convencerla de mantener relaciones. La asistenta se negó. Y se produjo una lucha de una hora y media hasta que el hombre se masturbó, eyaculando en el pijama de la chica. Primero la manoseó, luego se desnudó y, como la chica se resistía, la agarró por los hombros e intentó separarle las piernas para penetrarla.?? Relaciones consentidas? José Antonio reconoce que se acostó con la muchacha, pero con su consentimiento. «Tonteábamos», recordó el hombre desde el banquillo de los acusados de la Audiencia. Así es el relato de los hechos para el procesado: «Estuvimos viendo la tele y ella se fue a acostar. Yo le dije que iría en un momento. Como así fue. Cuando estábamos metidos en cama besándonos, me dijo que tenía la mestruación, por lo que decidí masturbarme. Eso es todo».? Al día siguiente, José Antonio la echó de casa después de ver como ella pegaba al hijo de su amante. Le pidió que hiciese sus maletas y no volviese más.?A los dos días, la Guardia Civil apareció en el domicilio con una orden de detención. José Antonio estaba acusado de un delito de abusos sexuales. Éste lo negó en un principio. «Tenía miedo que se enterara mi esposa y mi amante y negué que tuviera relación alguna con la asistenta». Pero se derrumbó cuando el Instituto de Toxicología certificó que el semen que había en el pijama de la mujer no podía ser de otro hombre que no fuera José Antonio. Ahí es cuando lo contó todo. «Si cambié la declaración es porque antes tenía miedo que mis hijas se avergonzaran de mí», dijo.?? Contradicciones? La sentencia de la Audiencia absolvió a José Antonio porque la versión de la supuesta víctima estaba llena de contradicciones. Resulta extraño que alguien intente violar a una mujer a un metro de su hijastro. Más raro aún es que éste no despierte pese a que la mujer sostiene que luchó con José Antonio durante una hora. Tampoco gritó. La mujer llegó incluso a relatar de una forma el intento de violación ante la Guardia Civil y de otra ante el juez. A los agentes les dijo que el acusado se quitó la ropa antes de acostarse y en la Audiencia contó que José Antonio se echó en la cama vestido. Por último, un testigo juró haberlos visto juntos de copas varias veces en Carballo.