El procesado llevaba una doble vida, al estar casado y a la vez conviviendo con una mujer
16 dic 2002 . Actualizado a las 06:00 h.? José Antonio H.L. entregó su vida a dos mujeres, a su esposa y a su amante. Atendía a ambas por igual, hasta el punto de que ninguna sabía de la existencia de la otra. Pasaba unos días con la legítima en su casa de A Coruña, y otros con la otra en un domicilio en Carballo. La mentira duró hasta ayer, cuando José Antonio se sentó en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial y confesó su doble vida.? Pero no era sólo eso lo que quería escuchar el juez. José Antonio estaba ahí para responder por un delito de agresión sexual. El fiscal lo acusa de intentar violar a la empleada de hogar que trabajaba en la casa de la amante del procesado, por lo que le pide cuatro años de cárcel y una indemnización a la víctima de 6.000 euros.?Los hechos se remontan al 15 de junio de 1998. En aquellas fechas, José Antonio pasaba mucho más tiempo en casa de su amante que en la de su esposa, a la que le decía que estaba con su hermano. La primera se fue de viaje y él quedó en su domicilio de Carballo cuidando al hijo de ésta. En la habitación del pequeño también dormía la asistenta. Una noche, según el fiscal, José Antonio apareció en la estancia mientras su hijastro dormía y se acostó en la cama de la empleada de hogar. Primero la manoseó, luego se desnudó y, como la chica no se dejaba, la agarró por los hombros y luego intentó separarle las piernas para penetrarla. Como quiera que la joven se resistió, el acusado se masturbó en sus rodillas. Al día siguiente, muy temprano, la asistenta cogió sus cosas y abandonó la casa. A los tres días puso una denuncia en la Guardia Civil.?José Antonio tiene otra versión. Aparte de reconocer que llevaba esa doble vida, sostiene que entre la empleada de hogar y él había algo más que una relación de patrón y trabajadora. «Tonteábamos», dice. Este coqueteo comenzó antes de que su amante saliese de viaje. Nada más tomar ésta un avión rumbo a su país, Marruecos, José Antonio jura que salió varias veces con la asistenta a tomar unas copas a la discoteca mientras el crío quedaba durmiendo. La primera noche se besaron, aseguró el procesado. Incluso, de vuelta a casa, se acostaron, «pero ella no quiso mantener relaciones sexuales porque tenía la mestruación».?A la semana siguiente, en la tarde del 15 de junio de 1998, acusado y víctima estuvieron viendo la tele. Ella le dijo, según la versión de él, que quería acostarse, a lo que el procesado le respondió: «Ahora voy yo».?? El niño dormía la siesta? Y así fue. A los pocos minutos José Antonio apareció en el dormitorio. El crío dormía la siesta en una cama y la joven en la gemela. «Me acosté con ella, nos besamos y nos tocamos. Como me dijo que todavía estaba con la mestruación, no lo hicimos, pero la chica me masturbó». Y ahí quedó la cosa, según José Antonio.? A las pocas horas, el procesado vio a la asistenta golpear al pequeño con una toalla. No sólo se enfadó con ella, sino que le dijo: «Hoy es demasiado tarde, pero mañana, a primera hora, te vas de esta casa». Como así fue. La víctima lo niega. Dijo que se fue de la vivienda después del intento de violación. Tampoco admitió las acusaciones de José Antonio, que la culpa de haberle robado varios objetos. ?El abogado de la defensa le preguntó a la víctima los motivos por los que no gritó. La joven respondió que no quería despertar al niño. Admitió, eso sí, que una noche salió con el acusado de copas, pero negó que hubiese habido besos y toqueteos. Los forenses que examinaron a la joven no encontraron en su cuerpo signos de violencia.