Diplomados del triunfo en Riazor

Pacho Rodríguez A CORUÑA

A CORUÑA

EDUARDO

05 ago 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La cantera de Operación triunfo es sinónimo de éxito. Por tierra y por mar. Que era la única forma de verles este domingo en Riazor. Allí por donde pasa, la marca de la academia colapsa tráfico y corazones. Se diploman. El domingo, la playa se quedó pequeña y las calles adyacentes fueron un rosario de familias. Un escenario enorme. Pero aquí nadie acompañaba a nadie. Mayores y pequeños han convertido el fenómeno catódico del invierno en el acontecimiento del verano. Se veía venir. Y vinieron. Junto a otros artistas. Pero sin desmerecer a ninguno, había tres de OT: Gisela, Alejandro y Chenoa, que con su salida al escenario de Zona 40 provocaron el delirio. Hasta su retirada al autobús se vivió entre los empujones de los que, al no poder ver su actuación, querían estar cerca de unos ídolos que alguien auguraba que eran de barro sin darse cuenta de que son de carne y hueso. Que es lo que más gusta. «Manolo, por lo menos vamos a oírles desde aquí», decía una mujer a su marido. «Pero, ¿seguro que es Chenoa? Espera.» Y la mallorquina arengaba a cerca de cien mil espectadores. «Acércate», decía. Pero era imposible. Sólo los audaces y los más madrugadores estaban a tiro de los ojos de Chenoa. Y de Gisela. Y de Alejandro. Cada uno con su legión de incondicionales. Las primeras filas eran innegociables. El escenario de Zona 40 es para estos chicos una casa que sienten como propia. ¿Y qué tienen? Al margen de que a este fenómeno da la sensación de que le queda más cuerda de la que parecía, a las jóvenes promesas de Operación triunfo , que viajan blindados tan sólo para poder circular, rodeados de una amplia representación de la industria y con unas carreras musicales estudiadas en los mejores laboratorios de las multinacionales, a estos ya artistas no se les ha olvidado que se deben al público. Le saludan, se escapan de sus guardaespaldas, se acercan y les dejan una sonrisa efímera que queda para siempre clavada en sus fans. Es la fórmula abierta, como se hacen llamar otros cuatro componentes de la troupe, y que hasta ahora se muestra infalible. La mano de Alejandro «Está así porque Alejandro le dio la mano», explicaba una joven que acompañaba a su hermana pequeña. «Pero que conste que a mí me encanta. Y Chenoa... Y si viene Bisbal, ni te cuento. Vengo sin novio». El aludido ponía cara de buen rollo. Otra de las garantías de la presencia de los miembros de la academia. Como ocurrió en su pasada visita al Coliseo coruñés. La climatología se unió a la fiesta y miles de familias compartían refrescos y algún que otro tentempié para disfrutar del concierto, que transcurrió entre los sorteos que realizó la organización. El público presente era de alta fidelidad. Nadie se movió hasta el final. Con tanta devoción, Selena, sin Sonia, ex canción del verano, VAF, Coral, entre otros, y hasta el local Pablo Bicho pudieron conocer de primera mano cómo se las gastan los de Operación triunfo . «Por eso lloro, porque Alejandro me dio la mano».