Los pediatras del ambulatorio San José realizaron una revisión médica a los niños saharauis Handi tiene trece años. Es el cuarto verano que viene a España. Todo un experto. Se mueve con soltura por la sala de espera. Y es que hoy toca revisión médica en el centro de salud San José. Todos los niños saharauis que residen en A Coruña tienen que pasar por el «trance». Los más pequeños acudieron confiados de la mano de sus padres adoptivos, sin saber realmente qué iba a suceder. «¿Quién es el de blanco?», preguntó alguno. Los mayores, ya experimentados, entraban a la consulta con paso firme y sin ningún temor.
09 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.«Sorprendentemente, los niños están muy bien de salud. Y se han portado mejor que los españoles». Así describe el pediatra Serafín de Dios Vega las revisiones de los niños saharauis, que ayer rompieron la rutina del centro médico San José. La sala de espera se convirtió en un hervidero. Los niños se mostraban muy tímidos, y observaban todo con gran atención. De repente, un pitido. Las miradas se dirigen curiosas al marcador. El siguiente tiene que entrar en la consulta. Alguno estaba nervioso. Las familias de acogida aprovecharon la ocasión para contar las experiencias vividas con sus hijos saharauis los primeros días. En A Coruña hay 17. Llegaron el pasado fin de semana. Lo más difícil: la primera noche. Amparo Rovira, delegada de la zona de A Coruña de la Asociación Galega de Axuda ó Sahara, acompañó a los niños en cada visita, y también el monitor saharaui Lenhaba, que ayudó a los médicos con el idioma. El tiempo de espera sirvió para que los más cohibidos entablasen conversación, eso sí, en hassania , que es un dialecto del árabe. Sólo los más mayores, como Fatimetu o Handi, hablaban español con fluidez. Cori, que tiene 7 años, se portó como un valiente en la consulta: le pesaron, le midieron. Todo iba muy bien. El susto llegó cuando el doctor sacó la temida aguja. Cori inició un amago de escapada que su padre coruñés, Antonio Gómez, se encargó de abortar. Una caricia y el temor desapareció por completo. Tras la experiencia médica, Cori estaba muy tranquilo, pero sus padres no conseguían comunicarse muy bien con él. Gracias a la intervención del ducho Handi, que actuó como improvisado intérprete, la familia adoptiva de Cori ya sabe que tiene 7años y cuatro hermanos.