La fiscalía quiere deportar a un «sin papeles» que dice ser hijo de Neptuno

ALBERTO MAHÍA A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

El hombre sufre trastornos de personalidad, según el forense, y se desconoce su lugar de origen Mike Dominis Mens presume de emparentar con la mitología. Su patria no está en la superficie terrestre. Dice ser el primogénito del Dios del mar, que vive en un castillo en el fondo del océano. Y eso es un problema para la fiscalía, que lo quiere deportar por pegarle a la Guardia Civil. La ficha policial de Mike se alarga de forma vergonzosa. Protagonista de decenas de escándalos, pasa la vida entre el psiquiátrico y un barco fondeado en el puerto y, antes de poner su patria en el mar, a veces era de Jamaica y otras de Ghana.

09 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El médico forense que lo trató dice que Mike Dominis Mens sufre un trastorno de la personalidad, con ideas delirantes de tipo persecutorio. Con ese historial clínico vivía entre el psiquiátrico y el buque Mae Yemanja, fondeado y precintado en el puerto de A Coruña desde que la policía lo apresó con dos toneladas y media de cocaína en 1996. Mike subió a bordo un día y lo hizo suyo. Desde entonces, dice que es un regalo que le hizo su padre, el dios Neptuno, que vive en un castillo en el fondo del mar. La fiscalía lo quiere deportar por pegarle a un guardia civil. Pero, ¿a dónde? Este hombre de nacionalidad desconocida cambió hasta tres veces de país de nacimiento (Jamaica, Ghana y Sierra Leona). Y ahora dice ser del fondo del océano. Mike es famoso por sus múltiples enfrentamientos con todo el que se acerca por el buque. Ayer alimentó su historial delictivo en los juzgados, al ser acusado de un delito de atentado. El fiscal pide para Mike nueve meses de prisión y su expulsión del país durante tres años. Lo acusa de golpear a tres miembros del citado cuerpo armado cuando lo fueron a detener en julio de 1999. Aquella mañana, Mike la tomó con los marineros de un buque escuela italiano atracado en el puerto. Los insultó hasta que llegó la Guardia Civil del Mar. Subieron a bordo y en el momento en el que lo iban a detener intentó pegarle un cabezazo a uno de los agentes. Luego les llamó «blancos mariquitas» y otros calificativos.