EFEMÉRIDES

La Voz

A CORUÑA

JOSÉ LUIS GARCÍA LÓPEZ PLAZA PÚBLICA

12 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Es obvio que no voy a referirme a ese cuasisagrado libro anual de anotaciones en el que se hace fe de la fenomenología y mediciones normales astronómicas, sino a esos -mucho más manidos- recordatorios y conmemoraciones de hechos notables. Y es que el arranque de un año nuevo y la despedida del viejo suelen ser días fecundos, especialmente en fallecimientos: ni los fríos, ni las fuertes emociones son buenos compañeros de quienes precisan más de una vida sin sobresaltos. Y así, Alfredo Brañas dejaba su vida en estos días en Carballo a finales del XIX; Celso Emilio Ferreiro lo hacía en Celanova a principios del XX y Castelao se afincó para siempre, en el hoy sufrido Buenos Aires, hace medio siglo. Es dramático este juego de la muerte en los albores del año nuevo, como si una misteriosa fuerza telúrica llegase con él. Aparcando aquélla, debe rememorarse un Acuerdo de la Junta del Reino de Galicia que añadió dos nuevas provincias a la manita ya existente: Anteayer, ¡en 1553! el Reino estaba integrado por siete demarcaciones provinciales. ¿Habrá caído en ello nuestra corporación municipal? No me gusta huir del recuerdo, porque recordar no es sólo revivir sino también vivir el presente: y, aunque con el frío del día, habrá que estar un pouco ó sol e outro pouco ó fumeiro... enxebre sabiduría popular. Pero el dios Jano también tiene otra cara, mirando hacia el futuro y, a ello, a provocar nuevas efemérides se ha afanado este atractivo capicúa del siglo XXI en sus comienzos. ¿Cómo no va a recordarse esta eufohisteria de la implantación del euro? Y -¡qué casualidad!-, la moneda que fue bautizada, precisamente en ocasión de un período presidencial de España en la Unión Europea, es la misma que empezamos a manejar los españoles el primer día del nuevo mandato presidencial europeo. Pareciese que el euro tuviese una especial relación sentimental con nosotros. ¿Y la reconciliación -o como quiera llamarse- de Beiras con don Manuel; y no digamos la conmemoración de los 120 años de vida de esta Institución. Igual número de libros en gallego -¡tres millones de ejemplares!- a pela el ejemplar, es decir, al mismo valor de la peseta al terminar la Guerra Civil, que es como decir hoy, un euro. Lo que me empieza a preocupar es el degaste de neuronas que tendrán que soportar los organizadores del 125 aniversario para superar el listón que ha quedado, culturalmente, muy alto. redac@lavoz.com