La lonja vespertina agoniza

EMILIANO MOUZO A CORUÑA

A CORUÑA

ANA JUNQUERA

La mayoría de los armadores del día venden sus capturas a compradores concretos sin entrar en la puja El 18 de septiembre del 2000 se produjo un hecho histórico en El Muro: se instauraba la subasta vespertina para vender el jurel, el lirio y la xarda. La medida estaba destinada a recuperar la descarga de pescado fresco en el muelle coruñés. A los pocos días surgieron las primeras discrepancias entre armadores y compradores. El diálogo convirtió en un éxito la venta de por la tarde. Se trató de un triunfo tan efímero que la subasta vespertina está a punto de desaparecer si el Puerto y los armadores no lo remedian.

07 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Hasta el día 18 de septiembre los arrastreros del día descargaban el pescado en El Muro y lo transportaban para su subasta hasta Ribeira y otras lonjas del litoral gallego. Incluso había armadores que vendían sus capturas a compradores concretos y a precios acordados de antemano, sin estar sujetos a la puja. La instauración de la subasta de tarde no estuvo exenta de polémica: el día 20 se formó una importante pelea entre algunos armadores y compradores de pescado que impidió la subasta. Las ventas se volvieron a celebrar gracias a la presencia de las fuerzas de seguridad del Estado. La situación se normalizó gracias al diálogo entre las partes. La lonja vespertina permitió multiplicar por seis las descargas de pescado fresco en El Muro. Los precios del jurel, el lirio o la xarda superaron en la mayoría de las subastas a los alcanzados en las pujas celebradas en otros muelles. Ésta situación hizo que en la dársena coruñesa llegasen a descargar hasta catorce arrastreros. Sin embargo, la puja de tarde está en peligro. Tan sólo utiliza esta subasta un armador. Los otros empresarios optan por vender sus capturas a compradores elegidos tras establecer un precio concreto. La situación es preocupante.