CARLOS FERNÁNDEZ PERSONAJES CORUÑESES
19 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Fue, junto a Pita Romero, Madariaga, Pan de Soraluce y otros pocos, uno de los embajadores gallegos de más prestigio en el siglo XX. Alto, delgado, culto, de porte señorial y trato sencillo, había nacido en 1904 y estaba casado con Marisol de Latorre y Fernández-Latorre, la cual causó con su belleza un auténtico impacto en la sociedad y círculos diplomáticos londinenses cuando el matrimonio vivió allí por su destino en la embajada española. Marisol, además, era de una belleza tipo nórdica y, en el Reino Unido, todavía privaba la imagen de la mujer hispana al estilo de la Carmen de Merimée. Después de varios destinos en Europa, Viturro fue enviado a la Argentina, como ministro consejero, teniendo allí una actuación muy destacada en defensa de unas religiosas con motivo de los lamentables incidentes ocurridos en Buenos Aires durante los últimos años del peronismo. Por ello, el Gobierno español le distinguió con una importante condecoración. Ya nombrado embajador, en 1963, ejerció como tal en la República Dominicana y en Finlandia, dejando en sus destinos ejemplo de su profesionalidad y hombría de bien. Viturro siempre llevó en su corazón a Galicia y A Coruña, aprovechando cualquier momento para descansar en ella. Junto al pazo de Miraflores de Oleiros, propiedad de su suegra, había construido un sencillo chalet que era el hide away de sus responsabilidades diplomáticas. Buen deportista También era un buen deportista, destacando especialmente en la práctica del tenis, el fútbol y la natación, así como buen dibujante, habiendo colaborado en la revista Marineda durante los años veinte. Cuando falleció, en enero de 1977, apareció en La Voz un artículo de Ignacio Ramos, que había trabajado con él en la embajada argentina, destacando estas facetas. Su hijo Manuel también seguiría la carrera diplomática y es hoy embajador de España en Bolivia.