Los cinco de Furoca

DOLORES VÁZQUEZ A CORUÑA

A CORUÑA

KOPA

Las dos familias que viven en este núcleo arteixán reclaman un camino asfaltado Cinco habitantes repartidos en dos viviendas, una pista intransitable y un paraje singular. Así, se resume el día a día de una aldea de Arteixo pegada al embalse de Meicende, que alguien no dudó en calificar de surrealista. Milladoiro toca una pieza con el nombre de este núcleo en el disco «O berro seco», un grito que no ha llegado a las autoridades.

19 dic 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Los turistas que llegan a Furoca son mayoritariamente amantes de las rutas senderísticas. También podrían ser amantes de los 4x4, pero no mucho más. Por no ir, no va ni el camión de la basura debido a los malos accesos. La pista desde el Quinto Pino es de esos carreiros de aldea, de los que quedan pocos. El camino a Pastoriza, un espacio para aguerridos conductores lleno de croios y silvas, que mantienen semitransitable los propios habitantes de Furoca. Antonio Fuentes, que vive con su mujer Carmen en una de las dos casas habitadas, recuerda las peticiones a tres alcaldes. «Por pedir non foi», asegura, mientras que irónicamente comenta que son pocos los votos que se pueden conseguir con una pista para cinco vecinos. «Para impuestos e para as eleccións saben que estamos aquí», resalta. «As pistas fíxenas eu, pero non valen para ir con coche ningún. Baten os baixos», dice. «Fai dous anos non puidemos saír e tiven que ir buscar dous tractores de gravilla, pero ata o tractor patinaba», recuerda. Sólo la futura construcción de una urbanización les permitirá contar con agua de la traída y alcantarillado.