JOAQUÍN LENS CRÍTICA DE ARTE Clara María Sevilla y Míriam Cantera exponen sus piezas de grabado en la galería 4 Ingletes
20 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En la galería 4 Ingletes exponen sus grabados dos artistas nacidas en el año 69, ambas licenciadas en la especialidad de grabado por la Universidad Complutense, habituales participantes en Estampa, y cuya obra destaca por su gran originalidad. Es bien sabido que el grabado en cualquiera de sus técnicas se caracteriza por la multiplicidad seriada de cada tirada. Pero en el caso de Clara María Sevilla y Míriam Cantera la incorporación de distintos elementos a la obra grabada las convierten en piezas únicas o de muy corta tirada; de ahí que en este caso subrayemos su originalidad. Míriam Cantera superpone al papel fragmentos de piedra para construir obras que remiten al land art y que sorprenden por su atrevimiento y la carga de misterio que encierran. Por su parte, Clara María Sevilla incorpora a los grabados puntas y alfileres para lograr sorprendentes e inquietantes maquetas de posibles intervenciones en el paisaje o esbozos de objetos imposibles; todo ello con pulcritud y elegancia sumamente atractivas. No podemos por menos que recomendar la visita a la obra de estas dos artistas de tan acusada originalidad. Una exposición de grabados muy diferentes pero al mismo tiempo complementarios. Eduardo Baamonde, en Bomob. Eduardo Baamonde (Vilalba, 1962), profesor de dibujo en el instituto de Sanxenxo, expone en Bomob sus trabajos más recientes. Si bien la mayor parte de las obras son pinturas con acrílicos, no faltan acuarelas y grabados. Lo más destacado lo constituye a nuestro entender las acuarelas en las que con gran limpieza recrea interiores (Paisaxe ofimática, Galería epicromática o Xogos de planos y, sobre todo, Eloxio do desconstructivismo, realmente magnífica). Por lo que se refiere a las pinturas, nos han parecido también muy interesantes aquéllas en que predomina la estructura arquitectónica, como son Interior do hospital de Viveiro o el Homenaxe a Kurt Schwitters. Sin embargo, sus bodegones tienen un interés mucho más limitado. Y en todos los acrílicos molesta un acabado con barniz brillante resuelto con poca fortuna. En cualquier caso, un pintor (y también diseñador gráfico e ilustrador) estimable.