Los otros árboles centenarios

ALBERTO MAHÍA A CORUÑA

A CORUÑA

Ejemplares originarios de los cinco continentes se levantan por todos los rincones de la urbe

04 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

En una ciudad donde la lluvia es arte, los árboles son esculturas centenarias. Y en el bosque urbano de A Coruña, el peso de la historia se deja sentir sobre las ramas. Todo un patrimonio vegetal que sobresale en 18 conjuntos de árboles repartidos por el callejero. Son especies procedentes de todos los rincones del mundo, desde las antípodas al Caribe, pasando por el continente australiano. Aquí se da de todo. Un ejemplo es el metrosidero, símbolo de la ciudad. Originario de Nueva Zelanda, su presencia llevó a un biólogo de aquel país a pensar que los españoles, y no los ingleses, fueron los primeros en pisar aquellas tierras. Se equivocó, ya que ese alto y ancho árbol permanece en las dependencias de la Policía Local sólo desde el siglo XVIII -Abel Tasman divisó Nueva Zelanda en 1642-. Sea por el clima, o por la constancia de varias generaciones de coruñeses entregados a cuidar sus árboles, lo cierto es que la ciudad cuenta con curiosos ejemplares. En los jardines de San Carlos, los árboles datan de 1836. Destacan sus olmos, que tanto admiró Eugenio d''Ors. Ya en Méndez Núñez, plantados en los primeros años de este siglo, se levantan ejemplares originarios de todas partes del mundo. Como el sagú del Japón, el cedro del Líbano, el tulpero de Virginia, el falso ciprés de Lawson y sus numerosas magnolias. Los ocho plátanos que cubren la fuente del deseo, en la plaza da Fariña o Azcárraga, son también ejemplo en las facultades de biología. Igual que las vetustas acacias que surgen de la piedra en las Bárbaras. Y como triste broche: el ciclón Hortensia se llevó al drago, el único de la especie que enraizó en Europa. Estaba en los jardines de Méndez Núñez.