La asociación Aspronaga lucha desde hace cuarenta años por la integración laboral y social de los discapacitados psíquicos La asociación Aspronaga, pionera en Galicia en la atención a disminuidos psíquicos, nació de la unión de esfuerzos de las familias con miembros discapacitados. El primer paso lo dio en 1964, con la fundación del colegio Nuestra Señora de Lourdes para suplir un vacío administrativo en materia de eduación especial. Cuarenta años después, su labor se extiende al mundo del trabajo y el ocio, en su afán por alcanzar la plena integración social de los discapacitados. Las 164 personas que acuden al Centro Laboral Lamastelle encuentran en el Club Junvenil Finisterre la orientación necesaria para disfrutar, como cualquier otro trabajador, de su tiempo libre.
22 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El servicio de autobuses de Aspronaga lleva a María José diariamente a su trabajo. A las nueve de la mañana se sienta en su puesto en la cadena de envasado, junto a sus compañeros. Ella es una de las trabajadoras del Centro Laboral Lamastelle, en el concello de Oleiros, creado por la asociación Aspronaga en 1979. La labor de María José es sencilla, pero gratificante: «Aquí me lo paso bien, y tengo muchos amigos», asegura. El taller donde trabaja está dedicado al montaje de barras de jabón de afeitar para Henkel-Ibérica, uno de los muchos productos industriales que salen de los llamados talleres de actividades diversas. Labores de embalaje, montaje de altavoces o cambio de válvulas en bombonas de butano, son otras de las tareas realizadas. Talleres permanentes Además de estos talleres existen dos de carácter permanente, dedicados a labores de encuadernación e imprenta, y a la fabricación artesanal de molduras de escayola. Pompeyo Fernández, director del centro, explica esta diversificación: «Varias empresas nos encargan trabajos sencillos, que nuestros jóvenes pueden realizar sin dificultades. Algunos, como la distribuidora de gas de Guitiriz, llevan años colaborando con nosotros». Los talleres de Lamastelle surgieron como una lógica continuación a la educación impartida en el colegio de eduación especial Nuestra Señora de Lourdes, fundado en 1964, y que hoy cuenta con 9 unidades escolares y más de 70 plazas. «Tras concluir su aprendizaje tradicional -explica Carlos Martínez González, presidente de Aspronaga-, los chicos necesitan trabajar, y las posibilidades de integrarse en un trabajo ordinario son pocas». Por esta razón nació el centro de Lamastelle. Aquí los discapacitados pueden realizarse laboralmente. «Cobran un pequeño incentivo. Pero lo realmente importante es que se sienten útiles y orgullosos de su propio trabajo», señala Carlos Martínez.