«Si no paga, le tocamos la gaita»

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

Una empresa local elige la figura del gaiteiro como nuevo azote del moroso Asociada a «Luar», la parranda y la elección del mandamás «xunteiro», la gaita es un tótem gallego. Era. Una empresa local ha elegido a un gaiteiro como azote del moroso. ¿Se niega usted, deudor, a pagar? Pues se va a enterar: la muiñeira de Chantada podría sonar en su «honor» ante todo el vecindario. Y encima, tocada de aquel modo. Así sus oídos serán castigados por partida doble. La gaita, fol de veneno, empleada como arma contra el moroso. Contra las deudas, folk. ¿A dónde vamos a llegar, Carlos Núñez? No se le habría ocurrido ni a Hevia. Pero lo maquinó un coruñés. Un empresario que prefiere mantener su anonimato «porque este negocio no cae simpático», explica.

08 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

«Es más -añade- lo mejor es que no existiesen este tipo de empresas», explica el propietario de El Gaiteiro Cobrador. Está especialmente satisfecho del lema de la firma. «Si no pagan, le tocamos la gaita». «¿Simpático, verdad?», pregunta. Impactante, aunque poca es la gracia que le hace a aquéllos a los que el músico visita en su casa, su trabajo o, incluso, en su bar habitual. ¿Suena mucho la gaita para deshonor de los morosos? «No, hay que dosificarla. Es muy humillante que te la toquen (la gaita). Sólo se emplea cuando se ha llegado a una situación límite», apunta el dueño de la curiosa empresa. El deudor recibe primero un escrito en el que se le apremia a saldar su deuda so pena de que lo visite un gaiteiro. Uno de los cinco comerciales de la empresa negocia con el sorprendido moroso. Si éste se resiste durante ésa y las sucesivas visitas, el comercial ataca en compañía del músico, que aguarda, presto, en la calle. Y si no hay fumata blanca, sonará la gaita durante dos o tres minutos, con interrupciones en las que se voceará el nombre del receptor de la serenata. No toca el instrumento un profesional del ramo. El encargado de ejecutar la amenaza melómana es uno de los comerciales de El Gaiteiro Cobrador, «el que tiene más nociones musicales», explica el dueño. El artista siempre es mal recibido. Nunca ha sido agredido, pero le pitan los oídos. Graves insultos anteceden y acompañan su actuación. Más que folk, lo suyo es heavy.