Picadillo

La Voz

A CORUÑA

CARLOS FERNÁNDEZ PERSONAJES CORUÑESES

03 mar 2001 . Actualizado a las 06:00 h.

Fue un latifundio de carne -como se autodefinía Pedro Sainz Rodríguez-, pero fue, también, un filósofo de la vida. «Conservador, revolucionario y mártir», le calificó José Antonio Durán. «Uno de los más agudos ingenios que ha producido Galicia en el siglo XX», añadió Carlos Martínez-Barbeito. Se llamaba el personaje Manuel María Puga y Parga, pero fue más conocido por su seudónimo gastronómico de Picadillo. Nació en Santiago en 1874, hijo de Luciano Puga, un abogado ourensano de Celanova, y de Juana Parga, oriunda de Santiago. Con sólo un año ya vino a A Coruña a la gran casona de la condesa de Gimonde, sita en la Ciudad Vieja. Ya de mayor, se metió en política, escribió en El Noroeste y nació el seudónimo de Picadillo. Su prosa era intencionada, garbosa, afilada, irónica y, al mismo tiempo, benévola. A los artículos hay que unirle libros como Pote aldeano, 36 maneras de guisar el bacalao, Vigilia reservada, El rancho de la tropa y, sobre todo, La cocina práctica, que se convirtió en referencia obligada de la bibliografía gastronómica. Alcalde de mayor peso Predicó siempre con el ejemplo y, ya obeso por naturaleza, llegó a alcanzar un peso muy apreciable, que sobrellevó con gran humor. Cuando fue alcalde de A Coruña, y lo sería en dos ocasiones (1915 y 1917), se convirtió en «el regidor municipal de mayor peso de España», dimitiendo, además, por defender una causa justa. Picadillo, como casi todos los obesos -de acuerdo con la tesis de Wenceslao Fernández Flórez-, era afable y bondadoso, amén de tremendamente irónico. Se reía hasta de su sombra y el relato de sus penas cuando hubo de ser sometido a tratamiento para adelgazar en un sanatorio alemán era un ejemplo de ello. Murió joven, con sólo 44 años, en su querida ciudad, a consecuencia de una gripe que fue epidémica. Moría el personaje y comenzaba la leyenda.