ENTREVISTA: ISABEL BLANCO, actriz de 'Mareas Vivas' Tiene chispa. Sabe seis idiomas, ¡seis! Es María Ares en la producción del Grupo Voz, «Mareas vivas». No le gusta soñar. Prefiere pisar el suelo e ir poco a poco, «sólo llevo dos años delante de las cámaras». Dice que el reparto de la serie «es una familia, un grupo de amigos que nos dejamos la piel en Portozás». Adora el mar de Riazor, «y la playa sin gente». Empezó en «A repanocha» y trabajará en un capítulo sobre un relato de Ferrín, «Licor café».
16 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Le falta sacar una regla para medir sus palabras. No para quieta. Pero conquista como al «juez» Luis Tosar, porque tiene ángel. Es Isabel Blanco, una actriz que ya da que hablar. La cámara la quiere bien. Luce rubio de máquina en el pelo. Tiene luz verde en los ojos y una cicatriz cruza su mentón y lo hace más interesante. Es reídora e inquieta. Ataca las preguntas de frente. -¿Estudiaste y empezaste como traductora e intérprete? -Estudié Traducción e Interpretación en Vigo. Mi primer trabajo fue de intérprete en el Hostal de los Reyes Católicos, un verano. La chica habla seis idiomas, ¡seis!: alemán (lo estudié en EGB), inglés, francés, italiano, castellano y gallego. -Es una gozada saber idiomas, pero no me sirve para lo que me dedico ahora. Yo llegué a los idiomas a través de la práctica (nació y pasó su infancia en Berna, Suiza). -¿Es una profesión muy cotizada? -Es la imagen que tiene. Pero o eres el as de los traductores o no haces tanto dinero. -Dejemos la traducción, ¿llega a la televisión como en las películas? -Sí. Me presenté a un casting y me eligieron. Así empecé en «A repanocha». Me cogieron, el miércoles probé la ropa y el jueves grabamos. -¿Pero salió bien? -Sí, salió bien. Luego también hice papeles para cámara oculta, presenté galas e hice anuncios de muebles y artículos del hogar. -¿Su primer trabajo en una serie fue en «Mareas vivas»? -Me llamaron Carlos Ares y José Castro, en sociedad son Zopilote, para el casting. Reixa me seleccionó. -¿En la serie fue todo rodado, nunca mejor dicho? -Sí. Estoy enamorada de la serie, de mi papel... -... y del juez. -Sí, pero la serie estaba pensada para menos capítulos y ahora, por muchos factores, estoy distanciada, que no distante, del personaje del juez. Piensa que «Mareas vivas» se hizo para trece capítulos y se forzaron muchas situaciones y se adelantaron acontecimientos para que quedase cohesionada. Llegó el boom y la lógica argumental pidió que se estirasen y acortasen determinadas circunstancias. Llevamos 91 capítulos y emitimos 71. -¿Cuál es el secreto del éxito de «Mareas vivas»? -Cuando ves televisión buscas dos cosas: verte reflejado o ver lo que te gustaría ser, la realidad y los sueños o series cotidianas y series para fantasear. Mareas es lo que la gente quería ver de Galicia. Es una de las Galicias. -De «A repanocha» a ser María Ares en Mareas hay un salto, ¿qué dice la gente? -Opinan sobre lo que le ocurre al personaje. -¿Cómo es María Ares, la mujer que tocó el corazón del juez de Portozás? -La mujer que encarnó es un ideal de mujer que aquí en Galicia se da mucho. Es la mujer sin ocio, sufrida, de casa al trabajo y del trabajo a casa, sumisa y entregada a la familia. -¿Es así Isabel Blanco en la vida real? -Tenemos muchas cosas en común. Pero yo soy mucho más decidida que ella, aunque ahora lo empieza a ser. -Me decía que iban a ser trece capítulos y ya van grabados 91, ¿serán como una familia? -Desde luego. Es como si un grupo de amigos estuviese trabajando en un proyecto que a todos les va la vida en ello. Todos queremos que salga lo mejor posible. Nos dejamos la piel para que así sea. -¿Cuál es un opinión sobre su compañero de reparto, Luis Tosar? -Sus virtudes son tantas. Es el mejor compañero que he tenido nunca y me atrevo a decir que el que tendré. Es un gran actor, pero es mejor persona. -¿Es fácil trabajar con él? -Sí, es muy fácil. Es muy respetuoso con el trabajo. -De los otros compañeros, ¿qué decimos? -Es díficil. Prefiero no contestar, porque podría hablar de algunos y dejarme a otros en el tintero. No deja de moverse. La llaman al móvil. «Estoy en La Voz en una entrevista. Ya te llamo». Coge el capuchón del bolígrafo y no para con él. -¿Trabajó también en otra producción del Grupo Voz, en «Nada es para siempre»? -Fue un papel de reparto. Hacía de profesora de Literatura. A medida que me metía en Mareas fui dejando lo otro. Era como trabajar en Villaarriba y Villaabajo. -El Grupo Voz apuesta fuertemente por lo audiovisual, ¿esa apuesta habrá cambiado la industria en Galicia? -No me creo con la autoridad suficiente para contestar, pero las series está ahí y hablan por sí mismas. La apuesta, evidentemente, es muy fuerte. El Grupo Voz, como empresa, me ha dado la posibilidad de ser actriz. A toda la entrevista hay que ponerle risas. Se ríe siempre. Habla y se ríe. Ja, ja, ja, todo el rato. Si estás de mal humor, terminas con ganas de fiesta.