La última zoqueira

RAMÓN CASTRO A CORUÑA

A CORUÑA

En los próximos días cerrará A Zoca, el único comercio especializado en este tipo de calzado Enclavado en la calle de la Plaza, en el entorno del mercado de San Agustín, el comercio A Zoca ha sido testigo de un tiempo pasado, de una forma de vida que fue desapareciendo con los últimos años del siglo que se va. El establecimiento es el único superviviente del sector de venta de zuecos y cestas de castaño, que antaño abundaban en el centro de la ciudad y que han ido dejando paso a otro tipo de negocios. Pero también llegó su hora. El cartel de liquidación por cierre anuncia su fin.

30 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

Carmen Castro Capelett es la propietaria de este negocio que fundaron sus abuelos en los albores del siglo y que también regentaron su tía y su madre. Lamenta que concluya una historia centenaria. «Es una pena que desaparezca todo esto _dice_. Ya no queda nadie dedicado a la venta de zuecos y cestas de castaño, porque las de mimbre las hay en todos los lados». La bajada de las ventas fuerza el cierre. «Se dejó de vender desde que quitaron la estación de autobuses de La Marina, que ya lo notó mi madre. Después llegaron los grandes almacenes, que tienen de todo, pero no es lo mismo, porque el barro no es igual», comenta Carmen. A Zoca despacha juegos de queimada, pucheros, taburetes de madera, cacharros de cocina, etcétera, aunque lo esencial en este entrañable local son las cestas, el barro y, como su nombre indica, el calzado tradicional gallego: zuecas, hechas en madera, con un precio de 2.000 pesetas; zuecos, de cuero, algo más caros, y madreñas, que tienen tres patas, están decoradas y se utilizan para recubrir las zapatillas. Carmen Castro recuerda que en su momento este calzado tenía gran salida comercial. «Se vendían mucho para la plaza, para evitar la humedad, y los utilizaban los hombres para trabajar en el muelle, con unas gomas. Ahora _añade_ se dedican sobre todo a decoración, gente que se los lleva de recuerdo, aunque se siguen usando en las aldeas, en las casas de campo y también los compran para las azoteas, para baldear». Zuecas y zuecos se hacían antes a mano en Vilalba, pero ese oficio fue desapareciendo y en la actualidad se fabrican de forma industrial en Ferreira de Valadouro, otra localidad de la provincia lucense. Los tiempos cambian. La calle de la Plaza es un ejemplo. Numerosos comercios, como A Zoca, han sucumbido ante la irrupción de nuevos hábitos de consumo. Pero Carmen Castro no se aflige. «Trabajé muchos años y ahora podré disfrutar de la vida».