Una banda roba ocho millones a un matrimonio mayor tras seguirlo desde una oficina bancaria Un disgusto de ocho millones de pesetas es un tremendo disgusto. Sucedió ayer en A Coruña. El reloj marcaba las doce del mediodía cuando un matrimonio mayor decidió retirar de la sucursal del Banco Santander en Cuatro Caminos ocho millones de pesetas en efectivo. Lo que menos esperaban es que un hombre estuviese pendiente de la «jugada» en el interior de la oficina. Los siguió, junto a otros miembros de la banda, y a la altura de la churrería el «Timón» les robó el dinero con un simple tirón.
11 jul 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Nadie dijo que éste fuese un mundo justo. El destino no consulta la edad ni el estado de la cuenta corriente. Ayer pintó sombra para un matrimonio de la tercera edad. Lo que tenía que haber sido una mañana tranquila, con la retirada de efectivo de una oficina bancaria, se convirtió en un infierno para sus corazones. Hombre y mujer esperaron su turno en el interior de la sucursal del Banco Santander de Cuatro Caminos. Hasta ahí, todo correcto. Se dirigieron a la ventanilla y le pidieron al cajero la retirada de ocho millones de efectivo. En ningún momento repararon en la presencia de un hombre de origen sudamericano que observaba la jugada con especial atención. Sus ojos no tenían nada de inocentes y calculaba con maestría el momento de actuar. El matrimonio salió del banco con el dinero guardado y se fueron caminando sin mayor sobresalto hacia Ramón y Cajal. El hombre que los vigilaba en el interior de la sucursal se había convertido en un peligroso guardaespaldas. Avisó a sus compañeros de banda, que esperaban en un vehículo. El que levantó la liebre y sus compinches esperaron a que la pareja estuviese a la altura de la conocida churrería El timón para cerrar la operación. El reloj marcaba las doce del mediodía y ni hombre ni mujer se sentían seguidos. Todo sucedía en unos segundos. Los delincuentes emplearon un procedimiento tan viejo como efectivo, el del tirón. Tiene narices que lo aplicasen justo delante de El timón. Se bajaron de un coche y se llevaron el dinero tras un forcejeo que terminó con la mujer en el suelo. Sabían muy bien en qué consistía el botín. Los ocho millones volaron y el coche arrancó a toda velocidad. La hora citada y la zona, muy concurrida, tampoco permitían una alegre huida. La inocencia del matrimonio tuvo su contrapunto en la mirada _también alerta_ de un testigo presencial que pudo apuntar el número de la matrícula. Otro ojo avizor ponía broche a una operación que podía haber terminado con un disgusto de ocho millones.