La ciencia de nuestras vidas

El Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo del 2017, que se celebra este viernes, nos invita a reflexionar sobre las repercusiones de las investigaciones científicas y tecnológicas en nuestro día a día

.Los resultados de la investigación científica tienen indudables consecuencias para nuestra vida diaria
Los resultados de la investigación científica tienen indudables consecuencias para nuestra vida diaria

El principal objetivo del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo es que seamos conscientes de la importancia que tiene la investigación científica para la solución de los problemas que nos afectan a todos en la vida de cada día.

Cuatro palabras. En primer lugar, se ha marcado como objetivo de este año 2017 que los ciudadanos seamos conscientes de la relación que tienen entre sí estas cuatro palabras: ciencia + sociedad + paz + desarrollo.

Vida personal. Y, centrando más su objetivo: la importancia que la ciencia tiene no solo en su dimensión ciudadana, sino en nosotros mismos, en nuestra vida personal diaria, dentro y fuera de casa.

Cultura científica. Un paso más, todavía: que los adelantos de la ciencia sean conocidos por todos, en la medida de lo posible: es necesario aumentar la cultura científica de cada uno y no hablar de la ciencia como algo lejano. Lo cual tiene, sin duda, una importancia clave en la educación escolar: ¿sabemos de ciencias como algo natural, inmediato, que nos afecta a todos cada día?

Planeta frágil. Y casi por terminar, este Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo lanza un grito de auxilio así de duro: nuestro planeta es frágil, lo sabemos y oímos cada día: las guerras, las amenazas del calentamiento global, plásticos, ruidos, humos…

Una página inicial cruenta. La escribió Gabriel García Márquez a propósito del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo de 1987: «Pero la sospecha creciente de que el único sitio del sistema solar donde se ha dado la prodigiosa aventura de la vida nos arrastra sin piedad a una conclusión descorazonadora: la carrera de armas va en sentido contrario de la inteligencia. Y no solo de la inteligencia humana, sino de la inteligencia misma de la naturaleza, cuya realidad escapa inclusive a la clarividencia de la poesía. Desde la aparición de la vida visible en la Tierra, debieron transcurrir trescientos ochenta millones de años para que una mariposa aprendiera a volar, otros ciento ochenta millones de años para fabricar una rosa sin otro compromiso que el de ser hermosa y cuatro eras geológicas para que los seres humanos, a diferencia del abuelo pitecántropo, fueran capaces de cantar mejor que los pájaros y morirse de amor. No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso multimilenario tan dispendioso y colosal pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón».

actividades 

1. ¿Qué hacer? Inventamos algo. Un relato excepcional de Richard Turere, un chico joven de la comunidad masái de Kenia. Lo titula «Mi invento que hizo la paz con los leones». En febrero el 2013 participó en un TED (tecnología + entretenimiento + diseño) donde contó su invento, con el que logró la paz con los leones que rodeaban cada noche a su ganado. Genial. Se escucha muy bien y tiene traducción simultánea en español: goo.gl/aCK7S8.

-«Mi primera idea era el fuego, pero esto les daba mejor visión a los leones. Luego tomé una batería vieja de una motocicleta: el sol cargaba la batería, la luz iba intermitente de derecha izquierda, los leones creían que yo estaba andando, pero estaba durmiendo […]. Los leones siguen vivos y convivimos en paz, pues no matan mi ganado».

2. En El panel de la 2, conexión con actividades para nuestra escuela: ¿qué vais a hacer vosotros? Nos podéis enviar vuestras ideas para su publicación en La Voz de la Escuela.

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